9. Siempre volveré a ti

Se despertó por la mañana y vio que Clark estaba junto a ella, dormido de nuevo, pero esta vez no estaba a escondidas de ella ni estaba enfermo. Esta vez todo estaba bien. Se refugió en sus fuertes brazos y recordó aquella primera noche, reconstruyendo las piezas a partir de la ropa desperdigada por la habitación.

 

Al llegar al Chez Armelle él la había besado en el pasillo y ella le había pedido que pasara. Se había deslizado los tirantes del vestido delante de él, que no podía dejar de mirarla, enamorado, víctima aún de la impresión de tenerla tan cerca el día anterior, de haber compartido con ella aquella experiencia mística de fusión a todos los niveles, de mezcla sin compasión. Sólo quería acercarse lo más posible a aquello de nuevo, experimentarla a los niveles más profundos que su intimidad les permitiera. Ella le abrazó con su cuerpo desnudo y le quitó la ropa y le pidió que le hiciera el amor tan encarecidamente que la mente de él se vio sobrepasada por la decisión y la pasión de ella, sin lugar para dudas o preguntas de ningún tipo.

 

Chloe lo recordaba todo: su devoción, su entrega, el placer y el amor que se habían dado mutuamente.

 

Recordaba perfectamente aquella primera noche y eso que habían pasado ya seis años. Tomó el móvil de la mesilla y llamó a la granja, donde cogió el teléfono Marta.

 

- Cómo sabía que llamarías a primera hora. Ya está aquí preparado. Te lo paso – acarició la cabeza rubia del niño de cuatro años que se subía a una banqueta para alcanzar el auricular que su abuela le tendía.

 

- Mamá, cuando vas a volver

 

Chloe sonrió y miró a Clark, que había abierto ligeramente los ojos y acariciaba su vientre bajo las sábanas. El niño tenía aquellos mismos ojos increíbles.

 

 

- Muy pronto cariño, calculo que en una hora… - Clark levantó dos dedos en la mano – Dos. Dos horas.

 

- Vale

 

- ¿Qué tal está tu hermana?

 

- Está dormida. Duerme todo el día. Es un rollo.

 

- Bueno, pórtate bien y no des trabajo a la abuela. Un beso Marta, volvemos esta mañana.

 

- No hay prisa, muchacha. Pasad vuestro aniversario tranquilamente. Un beso para ti y otro para Clark

 

- Besos, mamá – dijo él incorporándose en la cama para llegar al móvil. Entonces lo tomó, lo apagó y besó a Chloe, colocándose sobre ella cariñosamente.

 

- Tsch – le advirtió ella -, dos niños son suficientes para cualquier mujer trabajadora. No te digo nada si es periodista del Planet.

 

- Mmm… ¿Qué pasa con…?

 

- Se me olvidó, se me olvidó, se me olvidó…

 

- Bueno, dijimos máximo tres, ¿no?

 

Ella le sonrió y le contempló mientras estaba encima.

 

- Recuerdo muy bien el viaje que hicimos hace seis años y lo que sentí cuando teníamos aquel ser dentro, cuando pudimos conectar de aquella manera. Estar embarazada de ti no es exactamente lo mismo pero no podría elegir entre uno y otro. Me parece igual de maravilloso.

 

- Yo tampoco podría – acarició su vientre y recordó cuando estaba embarazada de sus dos hijos - Te quiero con locura, Chloe.

 

Y siguieron viajando a la misma isla, por el aniversario, durante largos y felices años.

 

 

FIN

 

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