Volvió a leer el título del curso sobre la hoja de apuntes: “Procesos aplicados de sostenibilidad ecológica”. Volvió a mirar la hora en el reloj: 7 de la mañana. Volvió a preguntarse por qué entre tantas asignaturas de libre configuración como había en Central Kansas había tenido que ir a parar precisamente allí. Como Supermán y como periodista le interesaba estar al día en temas de ecología y energías renovables pero estaba claro que cuando marcó la asignatura en los formularios de matrícula no sabía que se tendría que levantar a las siete menos cuarto para asistir.
Le sacó de su ensimismamiento un ruidillo de motor, casi un susurro, que venía de la última fila, en los pisos superiores. Una chica pelirroja entraba en silla de ruedas y se quedaba apartada junto a la puerta, en el momento en que el profesor se disponía a empezar la clase. Parecía difícil no molestar cuando los pasillos eran tan estrechos y el acceso a las sillas tan incómodo pero allí al fondo y en la esquina se la veía algo aislada.
Durante el transcurso de la clase, Clark estuvo desconectando intermitentemente. Demasiado temprano. Además, en la primera clase del curso nunca se decía nada interesante.
- ¿No cree que existen alternativas más que eficaces al vertido de residuos a los océanos y que es en realidad el vacío jurídico en aguas internacionales lo que perjudica su desarrollo?
Clark se dio la vuelta. La chica pelirroja pero... ¿Qué es lo que había dicho? Algo sobre residuos y océanos...
- Personalmente pienso que el vacío jurídico no es el único problema – respondió el profesor - señorita...
- Lemaris
- Señorita Lemaris, pero tenemos todo el curso para intentar encontrar los motivos y buscar posibles soluciones. ¿A alguien se le ocurre algún otro motivo, así a priori?
Nadie contestaba
- Vamos señor Kent, no sea tímido. Leí su artículo del pasado curso acerca de las prácticas antiecológicas de Luthorcorp. Un buen trabajo de investigación
- Mmmm... – Clark no conseguía decir nada
- Bien, pues partimos de la base de vacío jurídico, irresponsabilidad corporativa y escasa implicación política como puntos de apoyo para...
Era una lección semanal de tres horas, por lo que se hacía un descanso de veinte minutos. Casi todo el mundo había salido, sólo quedaban la chica pelirroja al fondo y un par de alumnos más desperdigados. Clark iba a salir pero decidió subir a hablar con ella. Se sentó sobre una mesa, una fila más adelante.
- Hola, soy...
- El señor Kent – ella parecía ocupada copiando unas notas
- ¿No sales fuera un rato?
- Bastante lío es entrar y salir una vez con esta silla. Pero tú puedes irte, no necesito que vengan a darme conversación
- Ya sé que no lo necesitas, pero prefiero quedarme...
Ella levantó la vista. Tenía los ojos verdes y la melena era de un rojo tirando a castaño, brillante y arreglada con secador. Vestía una camisa violeta de anchas mangas y, sobre las piernas, llevaba una manta larga que las cubría completamente.
- Estoy ocupada... Con un artículo. Supongo que por tu experiencia sabes que es mejor estar solo para estas cosas – ella no le hablaba con tono borde. No podía evitar ser dulce. Sus ojos eran dulces y su sonrisa y hasta el tono de su voz y tenía una expresión de fondo traviesa y pícara.
- ¿Experiencia?, ¿artículo?, ¿cómo sabes? – aún no le había dicho nada sobre sí mismo, ¿es que podía leer su mente?
- El artículo de Luthorcorp...
- Ah, sí, la clase... Es que hoy estoy demasiado... Espeso. Empanado...
- ¿Empanado? – le sonrió ella con extrañeza. Nunca había oído esa expresión.
- Como los palitos de merluza
Ella torció el gesto disgustada
- La merluza es un animal hermoso. No debería empanarse nunca.
Volvió a sus notas mientras Clark se quedaba extrañado por esta reacción. Era una broma. Supuestamente debía haberla hecho sonreír. Sonó el timbre.
- Bueno, suerte con tu artículo. Ya nos veremos.
A la siguiente semana, Clark tuvo tentaciones de sentarse en la última fila, de esperarla para hablar con ella, pero supo evitarlo. No quería parecer un pesado. El susurro del motor le indicó que ella había llegado pero no se volvió para mirarla. Durante el descanso se quedó allí, en su sitio, dibujando cualquier cosa, preguntándose si ella desearía que él se acercase como la semana anterior, si le prestaba atención, si estaba pendiente de sus movimientos... Se prometió a sí mismo que no miraría. Ya se acercaría después de la clase. Mientras tanto seguía con el oído pendiente de ella.
La clase volvió a llenarse para la segunda parte. De repente le llegó un susurro desde la última fila:
- Señor Kent, ¿cómo está hoy de empanado?
Se volvió rápidamente. Ninguno de los otros alumnos lo había hecho, por lo que tenía que haber sido sólo un susurro. Tenía que haber sido ella, que seguía tomando apuntes como si nada, pero era imposible... ¿Cómo sabía lo de su oído? Se volvió de nuevo hacia el profesor
- Al final he conseguido que me miraras...
Maldita sea, qué era aquello. Se dio la vuelta de nuevo sobresaltado
- Señor Kent, ¿ocurre algo? – era el profesor – La clase está aquí delante
Desde su silla, la chica pelirroja se sonreía
Al final de la clase a Clark le faltó tiempo para ir a buscarla
- Oye, lo de antes...
- ¿Qué de antes?
- Pues eso, lo de susurrarme...
- ¿Desde la última fila? Yo no te he susurrado nada... No hubieras podido oírme. No tiene ningún sentido
- Mmmm – Clark estaba pillado. Dar explicaciones sólo podía comprometerle aún más
- Me parece que te imaginas demasiadas cosas. Si me dejas pasar...
Ella empezó a alejarse y él decidió que si seguía dándole vueltas al asunto sólo conseguiría perder la oportunidad de hablar con ella.
- Espera... ¿Tienes un rato?
- Sí... – se dio la vuelta. Tenía una sonrisa de oreja a oreja, como el niño que ha conseguido por fin salirse con la suya
- Tengo una hora hasta la próxima clase. Podemos hablar un poco de tu... Artículo, o de la clase, o de lo bonitas que son las merluzas...
- Me llamo Lorraine, pero todos me llaman Lori
- Yo soy Clark – se agachó para darle dos besos
- ¿Me ayudas con la silla? La puedo poner en modo manual... – Lori le miró como si supiera exactamente lo que le pasaba por la cabeza
Clark le sonrió ampliamente. Estaba deseando ofrecerle ayuda pero no le había dicho nada porque no sabía si se lo iba a tomar a mal.
- Pasar por las rampas es muy pesado, hay que dar mucho rodeo... Esto son sólo unos pocos escalones – le sugirió ella, traviesa
- ¿Quieres que te lleve la silla en volandas?, ¿no pesa mucho? – disimuló
- Vamos… Mi primo Arthur lo hace constantemente y seguro que no es más fuerte ni más alto que tú
- Tu primo Arthur debe ser un buen armario
A partir de entonces Clark la llevaba en ocasiones por el campus y se sentaba en la última fila con ella.
Lori estudiaba Ciencias Ambientales y estaba en primer curso, dos por debajo de Clark. Fuera de las asignaturas de libre configuración, en que se separaban, Lori tenía un pequeño grupo de amigas con las que siempre andaba por el campus. Después de varios días de verse con Clark en clase, habían acordado terminar juntos el artículo de Lori. El primero que ella había publicado había resultado demasiado científico y sólo había llegado a las revistas especializadas:
- Me interesa que lo lea la gente de a pie. Ahí es donde se puede hacer la auténtica presión para cambiar las cosas. La gente tiene que enterarse. Los científicos poseen las razones adecuadas pero no la fuerza política suficiente
Clark le había ofrecido revisar este segundo trabajo y adaptarlo a un lenguaje más periodístico y divulgativo
- Con un poco de suerte lo podemos colar en algún suplemento dominical del Planet. Estas cosas siempre interesan....
A la tercera cita de estudio, Clark decidió lanzarse. Tenía que conseguir quedar con Lori fuera del campus.
Se acercaban las seis y media y Lori empezó a recoger sus papeles y sus libros de encima de la mesa, en la terraza de la cafetería de periodismo
- Lori, ¿has visto los carteles de lo de la feria de Grandville? He pensado que podríamos ir...
- ¿Una feria? No he ido nunca a ninguna... Me da la impresión de que no me voy a poder montar en nada...
- Si vienes a esta, te prometo que te lo pasarás bien y que te ayudaré a montarte en todas las atracciones…
Lori le sonrió
- Está bien. Se lo diré a mi primo Arthur. Seguro que también querrá venir... Mira, por ahí llega...
Clark tuvo que encajar de golpe varias cosas que no esperaba: la primera es que se había planteado lo de la feria como una cita con Lori a solas. Ella le había conseguido dar esquinazo y lo había convertido en un plan de grupo, lo que ya suponía un fastidio. La segunda era todavía más difícil de asimilar: el tipo que se acercaba a grandes pasos era nada menos que Arthur Curry
- ¿Eres la prima de Aquaman?

- Ya os conocéis, ¿verdad? Le he hablado de ti – parecía como si Lori disfrutara de este momento sorpresa
Arthur ya había llegado hasta ellos, se arrodilló junto a la silla y dio un efusivo abrazo a su prima
- ¡Lori! La más guapísima. ¿Cómo has estado estos meses sin mí? No se ha hecho largo, ¿no?
- No, primo. Todo muy bien. Este es Clark, el chico del que ya te hablé por e-mail.
- Sí, ya nos conocemos. No me sorprende encontrarle en Central Kansas – le tendió la mano y Clark se la estrechó – aunque sí me deja de piedra que se atreva a invitarte a ir por ahí con él – se la apretó todo lo que pudo, con la intención de reforzar su afirmación
- ¡Arthur! No seas así – salió Lori – Sólo estamos quedando para estudiar... Y bueno, para la feria pero no es una cita ni nada, ¿eh?... Podrías venir... – le dijo como pidiendo permiso
- Lori, adelántate al coche, que quiero hablar un par de cosas con mi viejo “amigo” Clark
Cuando Lori se hubo alejado un poco, Arthur empezó con su discurso
- Mira, me pareces un buen tío. Un poco chulo pero en el fondo eres majo. Pero Lori... – movía la cabeza de un lado a otro – Lori no. Lo siento. Es como mi hermana, demasiado joven para ti
- Bueno, dos años tampoco es una diferencia que digamos... Exagerada... Y por cierto que yo también me alegro de verte, ¿eh?
- No cambies de tema. Escucha... Lori no está acostumbrada a estos ambientes. No había muchos tíos allí donde estaba antes, ha estado siempre muy protegida
- ¿Estaba en algún internado femenino o algo así?
- Me temo que es algo más complicado que eso. A lo que voy es... Como le hagas daño a Lori o la vea llorar por tu culpa o cualquier cosa por el estilo, te meteré en un baúl lleno de kryptonita y te dejaré en el fondo del océano hasta que te encuentren
- ¡Hala, que bestia! ¿Y si no me encuentra nadie? – Clark se reía
- Tú tómatelo a cachondeo – Arthur ya estaba también riendo – bueno, entonces, ¿qué? Que nos vamos el sábado a la feria, ¿no?
- Sí, fabuloso que vengas de sujetavelas
- De eso nada, yo aporto a Lori, ¿a quién vas a aportar tú?
-. ¿Cómo que a quién voy a aportar?
- Pues eso. Yo pongo a mi prima para el plan, ¿tú qué? Tendrás alguna amiga que me puedas presentar, alguna vecina... Alguna prima.... Si no traes a nadie va a ser peor porque yo me sentaré con Lori en todas las atracciones
- Mi amiga Chloe no puede, ya tiene planes y, en fin, tengo una prima pero...
- ¿Está buena?
Clark intentó encontrar las palabras adecuadas
- Es muy guapa pero está hecha un lío. No va a querer venir. Nunca quiere venir a nada. Es kryptoniana, ¿sabes?
- ¿Tiene poderes como tú?
- Sí..Pero todos los aprendió a utilizar antes que yo...
- Bueno, tú apáñatelas. Los argumentos que pongas para convencerla no son cosa mía. Nos vemos el sábado entonces. Hasta luego.
Arthur se adelantó hasta el coche, donde le esperaba Lori, que se despidió de Clark sonriendo y agitando la mano.
- Uf... Esto va a ser un follón... – pensó él
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