6. Luz verde  

 

Se sentó junto a la barra y pidió un whisky doble. Estaba claramente fuera de lugar entre aquella chavalería de vaqueros rotos y camisetas con nombres de grupos musicales pero si la pista que seguía era correcta, pasar la noche de sábado en aquel ruidoso garito valdría la pena. Y mucho. Allí estaba la chiquilla. Melena rubia, mala leche, sombras profundamente negras bajos los iris claros. Los iris kryptonianos de Clark Kent. Era asombroso que nadie más hubiera atado cabos antes.

 

Se pasó un pañuelo por la calva. Hacía un calor de mil demonios en aquel lugar. La chica tenía mucha fuerza y una sorprendente buena voz. Sería cuestión de meses el que la descubrieran. Lástima de la música, punk adolescente, pero ella era toda una bomba de marketing. Preciosa, joven, con carácter… Y extraterrestre. Apuró el whisky. Kara Zor-el. Aquella muchacha de cuerpo menudo y frágil era la contrapartida femenina de uno de los hombres más poderosos del planeta.

 

Cuando se alejó del escenario para pedir una copa, sudorosa del concierto, él la estaba esperando.

 

- Me llamo Lex Luthor. He visto tu… Espectáculo.

 

Ella le miró de arriba abajo

 

- ¿Ah, sí? Bueno, todos los que están en la sala lo han visto. Incluso cantaban y saltaban. Aunque supongo que con ese traje…

 

- No todos los que están en esta sala te pueden ayudar a conseguir lo que quieres.

 

- ¿Tú sabes que es lo que quiero? Lo dudo mucho

 

- Pruébame

 

- Pues bien, ¿qué es lo que yo quiero? – dijo ella volviéndose en la banqueta giratoria y enfrentándole

 

- Para empezar un contrato discográfico

 

- Esa no era difícil de adivinar  - dijo apurando su copa -. No tiene mérito

 

- Un entrenador

 

- ¿Personal?, ¿Cómo de Pilates? ¿O alguien que me enseñe a hacer bailes tipo Britney Spears?

 

- Alguien que te enseñe a utilizar tus poderes

 

La expresión de Kara cambió por completo y se volvió profundamente seria

 

- Yo no tengo poderes en absoluto. Debes confundirme con otra persona.

 

- No es cierto. Tú eres Kara Zor-el, hija de Krypton. Querer seguir negándote eso y negándoselo al mundo es una atrocidad. Todo el mundo tiene derecho a ser sí mismo.

 

- Te conozco, Luthor. Sé lo que hacen con la gente los hombres de negocios como tú.

 

- Está bien. Me has pillado, no te ofrecería nada si no pensara en sacar tajada de todo esto. Me parece que cualquier publicista de organización se frotaría las manos con un caso así. Creo que tienes talento… Sin explotar. Creo que podrías ser la próxima princesa del pop… Con un toque oscuro si lo prefieres. Vamos, Kara, no me digas que no eres capaz de ver tu propio potencial. Dame un par de meses y te convertiré en un icono cultural tan solo comparable a Marilyn, Mickey y la Coca-Cola. Tendrás mi apoyo incondicional en todo lo que desees emprender, tendrás el control en todo momento acerca de tu carrera y tu música. Yo sólo quiero darte el soporte financiero, el inmenso monstruo publicitario sobre el que levantarte.

 

Kara pensó un momento. Apoyo. Control. Realización por fin.

 

- Quiero un contrato por escrito, para mí y para mi grupo

 

- Mañana a las 12 en Luthor Plaza

 

 

 

 

Sentada en el sofá del granero, Lori recorría con los dedos las líneas de su frente. La cabeza le descansaba sobre la manta de ella. Un masaje facial que elimina los malos pensamientos, decía ella. Recorrió los labios de él con la punta de la lengua, un gesto lascivo que no encontró el reflejo esperado en su mente, más pendiente de sus propios problemas que del deseo que ella intentaba provocarle.

 

 

- Sigo viendo malos pensamientos en tu mente, Clark

 

Él abrió los ojos

 

- Lo siento. Ya sabes por qué es…

 

- No debes preocuparte tanto

 

Habían pasado tres meses desde el incidente en el ático de Oliver Queen. Clark y Lori habían empezado a salir desde entonces pero el asunto de Kara siempre estaba de por medio.

 

- ¿Cómo no voy a preocuparme, Lori?, Luthor ha fundado una nueva discográfica sólo para ella. Va a exponerla al mundo tal cual es. Nunca más volverá a tener vida privada, no podrá ir a un cine tranquilamente, ni volver a tocar en un local sin seguridad, ni… Volver a dormir tranquila. Y lo que más miedo me da es que Luthor no vaya a quedarse sólo en promotor musical… Es muy peligroso para ella estar cerca…

 

- ¡Ya no es tu problema, Clark!

 

- No soporto cuando te pones así. ¿Por qué no puedes entenderme? Lees mi mente pero eres incapaz de interpretar lo que ves. Siempre eres tú y lo que tú quieres, en todo momento…

 

- Ah, y Lois si lo interpreta, ¿verdad? No, no hace falta que me contestes, puedo verlo claramente

 

- Lois es una amiga. Una buena amiga. No sé por qué tienes que tener estos arranques de celos tan… ¡Surrealistas!

 

- Yo no me imagino las cosas, Kent. Las descubro. No me hace falta inventármelas…

 

- Estás viendo lo que tú quieres ver.

 

- ¿Ya no te gusto como antes?, Que pasa con todo aquello de “eres la criatura más bella que he visto jamás” y “eres fascinante” y “me pasaría todo el día mirándote”. ¿Ya no te parezco tan hermosa?

 

- Sí, Lori, ese no es el problema. Siempre has sido preciosa y siempre lo serás. El problema es otro. Tengo la impresión de que no nos entendemos, somos… Diferentes.

 

Lori retrocedió violentamente. No estaba acostumbrada a ver contrariada su voluntad. Podía anticipar en el pensamiento de él lo que aún no se había atrevido a expresar con la palabra.

 

- ¿Dejarme?, ¿eso es lo que te estás planteando? No puedo creerte… Pedí estas piernas a Poseidón para poder estar contigo, para que tú las tuvieras cuando quisieras…

 

- Lori, yo no te pedí eso. Lo hiciste porque tú quisiste.

 

- Ahora que sólo soy sirena bajo el agua te parezco una chica como otra cualquiera.

 

- Como siempre, no me estás escuchando. Eres un caso perdido.

 

- Te odio. No permitiré que me dejes. Te mataré si lo haces.

 

Clark se tomó muy en serio la amenaza. Arthur ya le había advertido. “Mi prima Lori no es mala, pero su raza es peligrosa, no puede evitarlo. Las sirenas llevan matando hombres desde que el mundo es mundo. Si su corazón se vuelve oscuro hacia ti no bajes la guardia”.

 

La iracunda sirena abrió los labios y dejó salir de su garganta un sonido terrible como Clark nunca había oído antes. Un eco venido de un mundo antiguo, cargado de poder, insoportable. Se arrodilló intentando amortiguarlo con sus manos pero era inútil. Era como tener un enjambre de demonios en la cabeza. ¿Sería posible que Supermán fuera a acabar loco o muerto a manos de una atracción fatal?

 

Lori estaba transformada en un monstruo de increíble belleza y ferocidad. Las órbitas de sus ojos se habían vuelto completamente negras, sus cabellos flotaban al viento como cargados por aquella invocación del mundo submarino. Era imposible que aquel sonido saliera de las entrañas de un cuerpo femenino.

 

De pronto Lois apareció por las escaleras del granero, saltando los escalones de dos en dos y se encontró con una escena que no comprendía.

 

La novia de Clark en pie ante él, transmutada en un ser extraño e imposible. Y Clark arrodillado ante ella, cubriendo sus oídos como si estuvieran dejándole sordo. Con la salvedad de que el granero se encontraba completamente en silencio. Y de la boca abierta de Lori no salía ni un susurro.

 

En cualquier caso entendió rápidamente que Clark necesitaba ayuda y empujó a Lori contra el suelo. Ella intentó mantener la invocación pero Lois la abofeteó y ella no pudo concentrarse más. Su forma física empezó a cambiar de nuevo, hasta convertirse en la misma Lori Lemaris, llorosa y exhausta por la transformación. Se deshizo de Lois y escapó del granero, escaleras abajo, sin dejar de llorar y jurándole a Clark que no quería volver a verle nunca.

 

- ¿Pelea de novios? ¡Qué duro es el amor!– dijo Lois a Clark en tono de broma mientras le ayudaba a incorporarse -. ¿Estás bien?

 

- Sí, gracias. Justo a tiempo.

 

- Bueno, ya os reconciliaréis.

 

- Lo dudo mucho. No quiero morir joven. Y menos de un crimen pasional.

 

- Parece que tendré que hacerte de guardaespaldas por un tiempo. Tendremos que evitar que vuelva a acercársete con oscuras intenciones. No te preocupes, yo te protegeré. No me separaré de ti.

 

A Clark no le disgustó en absoluto esta nueva situación.

 

 

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