7. Luz roja  

 

Se encontró con Lex y Kara cuando salían del backstage. Necesitaba verla, sabía que ella tenía su nueva vida, lejos de él, y que había insistido en que no le quería cerca. Pero a veces veía alguno de sus conciertos promocionales en la televisión o alguna entrevista o alguna fiesta a la que iba del brazo de Luthor y le parecía que no tenía buen aspecto. Ahora era oficialmente su pareja, era lo que decían las revistas del corazón. Ver cómo la besaba o le rodeaba la cintura con el brazo le resultaba insoportable. Luthor al fin había conseguido lo que quería, un punto débil con el que machacarle, con el que minar su espíritu día tras día. Estaba consiguiendo consumirle muy imperceptiblemente, lo que era peor que cualquier otro ataque que hubiera utilizado contra él.

 

La sacaba del brazo, prácticamente a rastras, reía como fuera de sí.

 

- Vamos, he dicho que nos vamos a casa – insistía él

 

- Está bien, Luthor… Déjame disfrutar un poco de mi público…

 

Luthor se paró en seco al encontrarse de bruces con Clark en el pasillo, pegó un tirón del brazo de su acompañante.

 

- Mira, Kara, mira quién ha venido a verte

Kara le miró un momento de arriba abajo. Ella llevaba un jersey de lana oscuro sobre las ropas punk para no enfriarse. El maquillaje se le había corrido, el rímel en rastros como lágrimas surcando sus mejillas de arriba abajo. Estaba como borracha.

- No quiero verle. Dile que se vaya – dijo refugiándose en el cuello de Lex Luthor y abrazándole. Él se sonrió con satisfacción maléfica. Le sostenía a Clark su mirada triunfal.

 

 

- Escucha, cariño, ¿quieres un caramelo de esos que tú y yo sabemos? – le preguntó Luthor

 

- ¿Otro? – dijo ella  

 

Él asintió

 

- Está bien – rió Kara

 

Lex sacó de su bolsillo una caja plateada que contenía varias esferas rojizas y traslúcidas. Con sabor a kryptonita roja. Con toda seguridad. Se metió una en la boca y besó a Kara, empujando la bola con la lengua dentro de su boca.

 

- Oh… Están deliciosos – exclamó ella con evidente placer al separarse del beso –. Te quiero, Luthor.

 

- ¡Ya basta! – protestó Clark, que no sabía cómo podía aguantar todo aquello -. Te recuerdo que Kara es menor de edad. ¿Cómo puedes estar drogándola así?

 

- Ella me adora. Aunque confieso que tengo un problema, aún no he conseguido dar con una solución para acostarme con ella. Me imagino que debe tener el virgo como un muro…

 

Clark le cogió del cuello y lo levantó contra la pared del pasillo

 

- Eres… Despreciable. Déjala en paz o un día de estos me olvidaré de quien soy y te mataré. Me das asco, Lex Luthor, sólo es una niña. Nunca pensé que podrías llegar a tanto.

 

- En la guerra contra ti, todo vale. Quizás la deje en paz cuando te vea muerto.

 

Clark sintió cómo Kara le presionaba el brazo para que bajase a su protector.

 

- Suéltale, no quiero tener que luchar contigo.

 

Era una advertencia absurda. En el estado en que estaba no tenía nada que hacer contra su primo pero sirvió para hundir algo más las armas de Luthor en el corazón de Clark. Relajó la presión.

 

- Kara, por lo que más quieras. Si no lo haces por mí, hazlo por tus padres que te salvaron la vida. Tienes que separarte de Luthor antes de que sea demasiado tarde.

 

- El me apoya, que es más de lo que nunca hiciste tú. Me quiere con mis poderes y mis talentos. No se empeña en convertirme en lo que no soy, en una humana cualquiera, como querías tú.

 

- Te está utilizando. Sólo eres un cuchillo con el que me apuñala poco a poco.

 

- Eso no es cierto. No todo en este mundo tiene que ver contigo.

 

- En el mundo de Luthor, sí.

 

- Vámonos, Lex – le dijo mientras lo arrastraba hacia la limusina.

 

Clark se quedó en el pasillo, observando cómo se alejaban. Le había dicho a Kara la verdad. Luthor estaba matándole con aquello. Finalmente estaba ganando la partida.

 

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