1. Karaback

- ¿Qué te pasa hoy? Te veo poco inspirado…

Era ya el tercer set consecutivo que perdía, la segunda partida de la tarde y tenía que seguir escuchando los comentarios fanfarrones de Kon desde el suelo. Tenía la cabeza en otra cosa, había perdido la concentración y en el karaback la concentración lo era todo. Estaba agotado pero sus esfuerzos iban sin dirección, no conseguía enfocar. Se levantó en un arranque y en cuestión de segundos ya estaba a 4 metros por encima, con el paralelogramo de cristal en suspensión. Lanzó la bola de energía con todas las fuerzas que pudo

- Me tenías ganas, ¿eh? ¡Disfruta, porque esto no se repetirá!

- Vaya, el campeón Kal-el se nos ha picado. El que tengas todos los récords del año pasado no significa que no puedas perder de vez en cuando

- ¿Contigo? Si hasta mi madre maneja el paralelo mejor que tú

La bola cada vez se movía a mayor velocidad, hacia arriba, hacia abajo y a los lados, apenas visible, los dos cristales giraban y se desplazaban por la pista vertiginosamente, manejados por sus propietarios que, dentro de aquel recinto especialmente diseñado, no estaban sujetos a la gravedad de Krypton.

- Le diré a tu madre que venga la próxima vez que haya un campeonato

- ¡¡Ah!! – en un último esfuerzo para salvar una bola desesperada, Kal-el acabó estrellando el hombro contra la pared para caer de nuevo al suelo.

Kon-lar pasó la malla virtual que separaba los dos campos y le tendió la mano a su amigo. El paralelogramo de cristal estaba a sus pies hecho pedazos

- ¿Estás bien? Has vuelto a romper el paralelo… No sé cómo te las arreglas, es el tercero en dos meses

- Esos son 50 créditos más que se van de mi cuenta

- Acabarás llegando con deudas a tu matrimonio

Kal-el levantó la vista y miró a su compañero un momento antes de darle la mano para levantarse

- Llegaré como tenga que llegar

En el vestuario del centro deportivo, bajo la ducha, se dio cuenta de hasta qué punto se había fastidiado el hombro en el último golpe. Tenía los músculos doloridos pero le compensaba. Mientras jugaba junto a Kon-lar podía permitirse el lujo de no pensar en nada, estaba lejos del Consejo, de la Academia, de sus padres, de todo. Se olvidaba de quién era, tan sólo se transformaba en fuerza y velocidad, convertía su cuerpo en un vehículo de energía y su mente en un único pensamiento: competir, ganar, sacar la bola de energía de su campo hasta quedarse sin fuerzas. Le gustaba poner la ducha ardiendo y luego pasarla a frío, le relajaba. Dejaba sus músculos listos para la larga noche que le esperaba.

- ¡Kal! – Le dijo Kon desde las taquillas

- ¿Qué pasa?

- ¿Vamos a ir a tomar algo o al final qué?

- No puedo. Tengo guardia

Aquello fue como un aviso. Cerró la ducha, se lió la toalla a la cintura y salió para vestirse. Llegar tarde no era una opción

- Vaya, no me acordaba. Pensaba que ya habías acabado con las guardias este mes

- Este es el último año, así que hay unas cuantas

- Si quieres puedo acompañarte… Un rato al menos. Hasta las tres o las cuatro. No tengo nada mejor que hacer

- Como quieras. Contigo es infinitamente mejor

Kon-lar esperó un momento antes de formular su pregunta mientras su amigo se ponía distraídamente el uniforme

- Oye en serio, te veo últimamente incapaz de centrarte en nada…

- Estoy bien

- Vamos, Kal. Te he ganado al karaback como… - hizo como que pensaba - ¿dos veces en mi vida? La primera de ellas teníamos diez años y tú tenías fiebre y la segunda…

Kal-el sonrió. Kon era muy gracioso, ¿cómo podía acordarse?

- La segunda no cuenta porque me obligaste a jugar con 30 minutos de sueño en el cuerpo. Dijimos que no contaría…

- Bien. Eso es lo de menos. Lo que quiero decir es que… Parece que estás en otra parte. Es por lo de la boda, ¿verdad?

- No lo sé …

- Mira, yo de ti no me preocuparía. Piensa en lo bueno: Nessa es preciosa, hacéis muy buena pareja, todo el mundo lo dice. Dais mucha envidia

- Hace tanto que no la veo que ni me acuerdo de ella. Ha estado en Kandor muchos años, creo que tenía unos trece durante las últimas vacaciones en que estuvimos juntos – quedó pensativo un momento – Pero no es sólo la boda. Estoy harto de la Academia, tengo que ir al Consejo a menudo… Se me está acabando la buena vida, me temo.

- Bueno, te queda un año aún hasta que hagas tu juramento. Y tu instrucción termina en dos semanas, algo es algo

- No lo suficiente

 

 

Desde la atalaya del Ministerio de Justicia, recostado en la muralla, Kal-el miraba al espacio, las dos lunas gigantescas ensombrecían la mitad del cielo, pero el resto permanecía despejado

- Quizás debería plantearme hacer un viaje, sé que mi padre viajó bastante antes de tomar poderes en el Consejo. Debería aprovechar este año…

- ¿Un viaje adónde?

- Estaba pensando en la Tierra…

- Tú y tu fascinación con la Tierra, como aquella vez que me dijiste que, de haber podido elegir hubieras estudiado Geografía e Historia terrestres…

- Pues a lo mejor me iba a morir de hambre pero me da igual, lo preferiría a esto de las leyes, la política y el ejército…

- ¿No te basta con todos los documentos que tienes en casa? ¿Por qué tiene que ser la Tierra?, ¿no había otro planeta en las 28 galaxias conocidas? Te acompañaría a cualquier otro viaje pero lo de la Tierra debe ser como un viaje al zoológico. Los humanos son tan primitivos que incluso tienen hijos utilizando sus cuerpos como si fueran bolsas, lo he visto en los cristales de la biblioteca, ¿te lo puedes creer?

- Sí, Kon, me lo puedo creer porque siempre te vas al final de los cristales, donde pone “Apareamiento y Reproducción”, lo llevas haciendo desde los catorce, debes ser un experto en la materia…

- Bueno, no soy yo con el que todas las chicas quieren conectarse a las cápsulas

- No es lo mismo...

- Experto o no, te digo que lo de los humanos es como lo que hacían nuestros antepasados en la prehistoria, hace como tropecientos años, cuando no tenían más remedio… Algo puramente físico, parece que aún no hayan descubierto las experiencias extrasensoriales… ¿Me estás escuchando?

- Sí, te estaba escuchando. Primitivos o no, sé que mi padre volvió fascinado de su visita, que conectó con ellos y les tomó aprecio. Es algo que tengo que hacer y lo tengo que hacer ahora. Una vez que me haya casado con Nessa seguro que me tiene un hijo en la Matriz en menos de un año y me será más difícil irme… Nessa Nor-en… Ni siquiera suena bien. Demasiada “ene”

- Nessa Kal-el, en breve… Y, ¿cuándo tenías pensado irte?

- En cuanto salga de aquí

 

 

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