Cuando bajó las escaleras de la nave iba envuelta en sedas blancas y azules, superpuestas en sentido helicoidal alrededor de su silueta y recogidas con un broche sobre uno de sus hombros. Sobre su fina capa de gasa plateada iba bordado el emblema de la Casa En e iba escoltada por sus padres, hermanos y damas de compañía. El digno séquito de una prometida noble como era. Jor-el les dio la bienvenida a su casa. Kal-el aguardaba junto a su madre. La chica era en verdad extraordinaria en belleza y eso sin duda ayudaba a su carrera diplomática. No la recordaba tan guapa. Tenía los ojos azules y el cabello blanco y liso, recogido con cintas y joyas y luego cayendo suelto por su espalda. Tenía mucha presencia, era muy educada, sin duda las extensivas entrevistas que Lara, la madre de Kal-el había tenido con ella, la habían convencido de que era la adecuada para su hijo. Había insistido mucho para que Jor-el arreglase el matrimonio con su Casa y no con ninguna otra.

Durante la cena Kal-el permaneció observándola en silencio. Ella, según las reglas de cortesía y discreción, apartaba la mirada.
- Me gusta la idea de que Nessa lleve la tiara nupcial de nuestra familia, todas las mujeres de esta Casa la han llevado desde hace mucho tiempo – comentaba Lara
- Estoy de acuerdo. Recuerdo tu boda con Jor-el, qué preciosidad. Todo fue perfecto – respondió la madre de Nessa
- Seguro que con esa diadema, será la novia más guapa de este planeta, ¿no crees Kal-el?...
Todos los rostros se volvieron hacia él
- ¿Kaal-eel?.. – insistió su madre
- ¿Eh? Sí…
- ¿Por qué no llevas a Nessa a visitar la ciudad? Hace ya muchos años que no viene por aquí. Seguro que te apetece volver a ver los jardines colgantes, ¿verdad, niña?
- Sí señora - respondió ella con timidez
Kal-el agarró las dos capas, le puso a ella la de gasa plateada sobre sus hombros y le ofreció su brazo
La noble Nessa era una muchacha de apariencia frágil y delicada, caminaba muy despacio y apenas hablaba. Mientras paseaban por las instalaciones de los jardines colgantes de Krypton, Kal-el se preguntaba si esa era realmente su naturaleza o en realidad tanta discreción se debía a la falta de confianza y a la distancia impuesta por el protocolo. Para hablar cuarenta y dos lenguas, lo cierto es que parecía poco dispuesta al diálogo
- Recuerdo que una vez estuvimos aquí cuando éramos pequeños. Antes tenían animales, ¿no? – dijo él intentando sacar conversación
- Creo que sí
- Me gustaba aquél tan extraño de Thanagar, era como una especie de dragón, ¿verdad? Pero con escamas metálicas. Recuerdo que tenía mucho genio, aunque se lo veía un poco solitario
- Sí... Daba mucho miedo...
- Y... Bueno, cuéntame algo de tu estancia en Kandor... Habrás conocido a gentes de muy distintas razas durante estos años de escuela diplomática... – le dijo ofreciéndole asiento en los bancos acristalados
- Sí... Lo cierto es que sí. Pero la mayoría de las otras culturas podrían considerarse bastante atrasadas al lado de la nuestra. Echo mucho de menos Krypton cuando estoy fuera, así que hace tiempo que pedí ejercer la diplomacia desde aquí
- Quizás no sean atrasadas... Sólo diferentes... ¿No?
- ¿Diferentes? Bueno, si hubieran avanzado en otras direcciones serían diferentes, pero si no han avanzado nada en absoluto es que simplemente son atrasadas...
- Ya… ¿Y los humanos?, ¿has estado en la Tierra alguna vez?
- Los humanos son tan primitivos que la mera conciencia de que existen culturas alienígenas desestabilizaría sus sociedades. Cuando visitamos la Tierra lo hacemos de incógnito. No quiero ir allí, me parece un lugar peligroso.
- Pues a mí me gustaría ir... Me pregunto cómo será la vida en otros lugares...
Nessa se quedó mirando las exóticas flores que tenía al alcance de la mano y que crecían en los invernaderos escalonados de la ciudad .
- Cuando tengamos nuestra propia casa podríamos plantar estas flores blancas. Son preciosas, ¿no crees?
Mientras caminaban silenciosamente por el puente junto al río helado, Kal-el se preguntaba si sus conversaciones siempre serían así, tan distantes y frías como aquellas riberas. Quizás con el tiempo el matrimonio abriría las vías para que conectaran o quizás, quizás siempre sería ese acuerdo silencioso, ese compromiso que hay que cumplir y nunca llegarían a comprenderse el uno al otro

- Nessa, ¿tú crees que con el tiempo nos irá bien?
- Claro. Es normal estar algo nervioso pero seremos muy felices. Estoy segura
- Yo... No lo sé
Nessa se volvió hacia él
- ¿Es que no te gusto? La gente me suele considerar hermosa...
- Eres preciosa, eres la chica más guapa que he conocido... O más bien diría que no he conocido porque el problema es precisamente ese... Que no nos conocemos... Lo suficiente
- Pero nos conoceremos... ¿No te basta con saber que yo haría cualquier cosa por ti... Que con mi juramento me comprometeré con tu Casa y dedicaré mi vida a hacerla más digna y más grande? Seré una esposa fácil para ti, viviremos en la zona de la ciudad que tú prefieras... Dejaré mi carrera de diplomática si tú quieres...
- Pero, ¿qué quieres tú?, ¿qué te gusta a ti?, ¿qué pasa con tu vida de Kandor? Tienes un puesto importante, ¿vas a tirarlo todo por la borda?
- No voy a tirar nada... No te entiendo Kal-el. Sólo me importa que de aquí a un año voy a ser tu esposa. Ése es mi único deber y mi único deseo
Nessa tomó la mano de su prometido y la llevó a sus labios. Kal-el la miró un momento y se acercó para besarla. Cuando el beso se hizo más intenso, ella intentó apartarse
- No deberíamos besarnos así en público, aún queda mucho para nuestra boda...
Él la rodeo por la cintura y la estrechó contra su cuerpo pero ella retrocedió y bajó la mirada con vergüenza. Kal-el sintió el acceso de hacer una pregunta que sabía equivocada pero se rebeló ante la idea de callarse:
- Nessa, ¿no has pensado alguna vez en cómo será el amor... Físico?, ¿el amor biológico? Como el de nuestros antepasados...
Nessa le miró desconcertada y se dio la vuelta para evitarle, agarrando la barandilla del puente
- Claro que no. Será una brutalidad. ¿Por qué piensas en esas cosas?
- Bueno, era sólo una pregunta...
- Pues nunca lo he pensado. Y preferiría que no volvieras a sacar ese tema. Es... Una costumbre bárbara y... Vejatoria para las mujeres y... Peligrosa y...
- Tranquila, era sólo una pregunta... Sólo una pregunta
Le acarició los hombros por encima de la capa pero ella se apartó y siguió caminando por delante de él
Por la noche salió a tomar algo. Kon le esperaba junto a la barra, mientras ligaba con una camarera
- ¿Qué tal te ha ido la reunión familiar?
Kal negó con la cabeza
- ¿Qué ha pasado?
- Bueno, ella y yo... Estamos en mundos diferentes. No conectamos mucho que digamos.
- Eso se arregla con el tiempo. Unas cuantas sesiones de relaciones extrasensoriales y estaréis más unidos que nunca
- Me temo que no debí sacar el tema del sexo, a estas alturas estará ya en Kandor y no querrá volver a verme...
- Espera... Espera un momento, para el carro. ¿Que le has dicho a Nessa qué? ¿Le has propuesto relaciones... Como las terrestres... Antes de vuestra boda? Tú estás loco
- No le propuse nada. Sólo le pregunté que si se había preguntado cómo sería... Como curiosidad científica...
- Pero en qué estabas pensando... Ninguna mujer kryptoniana haría semejante cosa... ¡Ni lo pensaría, por amor del cielo! ¿Sabes? En la segunda luna, donde los barrios bajos, hay mujeres alienígenas que se ofrecen para ese tipo de cosas, ya me entiendes
- Mira Kon, no quiero esa doble vida y esa doble moral que llevan tantos altos cargos de nuestras ciudades. Mi padre no me guió de esa manera. Y lo del sexo es sólo un detalle que salió en el calor del momento pero es el menor de los problemas entre Nessa y yo. Parece mentira que se dedique a la comunicación, si no desea conocer nada, no quiere experimentar ni vivir nada fuera de su pequeño mundo. Es agobiante. Y luego dice que haría cualquier cosa por mí pero en realidad tiene muy claro lo que quiere y cómo conseguirlo. No hará un mínimo esfuerzo por comprender lo que a mí me interesa. Además, su personalidad está anulada por esa carga de “buena esposa” y “buena madre” que le han inculcado. Yo preferiría tener a mi lado una compañera, alguien en quien pudiera confiar, alguien que no me juzgara si le hago el más mínimo comentario. Sabía perfectamente lo que iba a pasar cuando le dijera lo que le dije pero me resistía a callarme sólo por no escandalizarla, quería ponerla a prueba a ver cómo reaccionaba. Sus márgenes mentales son los de una caja de cerillas...
- Me parece que esperas demasiado de las mujeres, amigo mío. Quieres que sea independiente, con mentalidad abierta, aventurera, con personalidad e ideas propias... Eso no existe en este planeta, me temo
- Pues tendré que ir a buscarlo allá donde exista
Llegó cansado a su apartamento a las cuatro de la mañana y se deshizo de la capa y la parte de arriba del traje. Lo colgó todo en el respaldo de la silla, encima de un buen montón de ropa, cómo se notaba que Kélex aún estaba en el taller. Una sombra le alertó de que había alguien más en la habitación. Aparentó no darse cuenta hasta que consiguió hacerse con la espada láser.
- ¡Quédate donde estás!
La luz azulada iluminaba la cara adolescente y asustada de Nessa Nor-en
- ¡Nessa! Por el gran Rao, ¿qué estás haciendo aquí? – Encendió la luz de la mesilla - ¿Cómo has entrado?
- Tu portera me abrió. Ella lee las noticias de sociedad y sabe que estamos prometidos... No vas a ofrecerme nada...
- Sí, claro. Discúlpame. Es que simplemente me has sorprendido...
Cogió el montón de ropa y lo metió en el armario desordenadamente, dejando la silla libre para ella.
- ¿Qué quieres tomar?
- No sé. Dame algo... Fuerte
- ¿Fuerte como de Nivel 5?
- Fuerte como de Nivel 8...
- Fiu... Bueno, esto es de importación – dijo sacándolo del armario – Es lo más fuerte que tengo, aunque no sé si deberías...

Nessa tomó la copa y bebió un trago. Se la notaba muy nerviosa. Kal-el se sentó en la cama frente a ella
- ¿Qué... Qué te pasa?
- Escucha, yo... – Nessa hablaba muy despacio, escogiendo las palabras – Sé que tienes dudas sobre nuestro matrimonio... Sé que esperas mucho de la mujer con la que estés. Y yo no quiero decepcionarte. Quiero ser suficiente para ti. Yo haría cualquier cosa con tal de que me quisieras...
Mientras decía esto se puso en pie y soltó los broches de la túnica, que se escurrió por encima de su cuerpo hasta caer a sus pies, dejándola desnuda. Pero no podía mirarle a los ojos. Él se arrodilló y recogió el vestido de seda, cubriéndola de nuevo hasta arriba, sujetándolo sobre su piel para que no se le cayera
- Nessa, yo no... Esto no era...
- No me lo hagas más difícil, por favor, – la chica, hablaba entre lágrimas – sé que esto es lo que querías, no soy tonta. Cuanto antes se acabe, mejor
- Yo no querría nada que tú no quisieras. Nunca. Nunca te obligaría a hacer nada que te hiciera sentir tan mal...
- El caso es que no puedo hacer nada para acabar con tus dudas y convencerte de que nadie podría hacerte más feliz, ¿verdad?
La chica rompió a llorar y él la abrazó contra su pecho
- Nessa....

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