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- Hija mía, tu madre y yo siempre hemos intentado que sigas el camino que tu voluntad creyese más adecuado, bien sé que no somos los mejores para recomendar prudencia pero… No puedo evitar preocuparme por ti. La gente está muy intranquila, aquí, en Argo City, y como tú sabrás mejor que nadie, también en la segunda luna y en el propio Krypton…
Kara observaba el amanecer sobre la torre de gobierno de Argo City, desde la terraza de su casa. Era una extraña costumbre que compartía con Zor-el, levantarse antes de la salida del sol rojo para hablar de las cosas que daban vueltas en su mente.

- Parece que cero negro ha estado haciendo bien su trabajo. Me temo que muchos jóvenes kryptonianos están dispuestos a todo con tal de que las cosas cambien…
- ¿Y tú, hija mía?, ¿estamos en vísperas de la revolución que esperabas? Mírame y dime que no es verdad que estés con ellos… - Zor-el tomó las manos enguantadas de su hija
- Nunca podría estarlo, padre. Estoy del lado de las leyes. Aunque a veces tenga que hacer cosas que no me gusten, desde mi puesto en la policía… He soñado desde siempre con una revolución pacífica… El terrorismo está en contra de todo en lo que creo …
- Ay, querida hija… Pero las revoluciones nunca son pacíficas. Las revoluciones son o no son…
- Un cambio en el corazón también es una revolución
- Un cambio drástico, que lo hace sangrar… Parece imposible conseguir que la sociedad cambie sin que haya sufrimiento. Tantos siglos de avance tecnológico y seguimos sin entendernos
Kara pasó las manos por sus cabellos. Después de estar toda la noche de patrulla su melena rubia estaba revuelta y despeinada
- Hemos intentado encontrar quiénes andan detrás de las revueltas, pero los líderes de cero negro son fantasmas. Utilizan a gente de la calle, normalmente jóvenes de la segunda luna, gente marginada, mestizos o alienígenas… Alguien, quién sea, ha estado organizando al grupo y aumentando la escalada de violencia. En los últimos meses todo se ha precipitado
- Como si formara parte de un plan…
- Padre, hay que estar preparado
- Los militares ya lo están
- Eso es precisamente lo que me preocupa…
- Hagas lo que hagas, ten cuidado – dijo Zor-el besando la frente de su hija

Kara se levantó a mediodía para comer algo. Sus padres estaban ambos en la ciudadela y la casa estaba silenciosa. Salió al salón envuelta en las sedas blancas de su túnica y se encontró con que el asistente robótico había dejado una ensalada de plantas y frutas preparada. Le encantaba la mezcla de dulce y salado. Cogió un fruto grande del centro y le pegó un mordisco intentando evitar que chorrease por lo maduro que estaba. Encendió la pantalla, en la que se sucedían las noticias acerca de las revueltas del grupo terrorista, las amenazas, la propaganda… “Por un Krypton libre de racistas”, “Somos kryptonianos como vosotros”, “Queremos igualdad”. El jefe de la policía lo había comentado con varios miembros del cuerpo: el entramado de la organización era muy inusual. Abajo, la fuerza de la parte del pueblo descontenta y rebelde. Arriba, sólo el llamado escuadrón cero y los nombres de sus portavoces, Nam-ek y Aethyr, de los cuales nada se conocía.
Por la tarde, cuando empezaba a caer el sol, Kara sobrevoló los cuarteles con su nave espacial. El movimiento era evidente, las luces de las naves se cruzaban en medio del cielo, por debajo de ella. El ejército se estaba preparando para contener la rebelión, mucha gente moriría si se dejaba llevar por la violencia que había desatado cero negro. Serían mártires en el camino a evitar la guerra civil. El ejército tendría más poder que nunca. Se suprimirían muchas de las libertades que tantos años había costado conseguir, a base de acuerdos y esfuerzo diplomático en el Consejo. Morirían alienígenas y cyborgs y ciudadanos kryptonianos que se solidarizaran con ellos. Perderían cualquier posible derecho. Y cuando llegase el momento… ¿de parte de quién se pondría ella?
- Esto no es una revolución, – pensó Kara – esto es un alzamiento militar… - conectó el comunicador - Senth, ¿estás ahí?
- Sí, Estrella de la mañana, siempre a tu servicio
Kara, sonrió. Estrella de la mañana… Porque siempre se acostaba después del amanecer… Ojalá pudiera besarle
- Voy a bajar al Ministerio del Ejército. Debo hablar con el general
- Iré contigo

- Padre, necesito un permiso gubernamental para ir a ver al general como tu representante
- Kara…
- No permitiré que use la fuerza indiscriminadamente sobre nuestra población. Argo City debe mantenerse firme
- Hija mía, Zod es un hombre ambicioso y no perderá esta oportunidad de hacer crecer su poder. No es un hombre de diálogo, sino de acciones
- Kal-el... Ojalá estuvieras aquí – se lamentó Kara
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