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- No pude decírselo, Kon, fui incapaz…
- Bueno, estaba enfadada, quizás no era el mejor momento – dijo Kon sentándose junto a él en el sofá
- Pero me pidió la verdad y no se la pude dar… Aunque sabe lo de los poderes, no debí intentar engañarla…
- Si sabe lo de los poderes, entonces ya tienes lo más importante adelantado. Por lo menos es consciente de que no está con un tipo cualquiera
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- A veces… A veces me pregunto si no estaré luchando por una relación imposible… Son tantas las piezas que tienen que encajar…
- ¡Ah, eso sí que no! No estoy viviendo aquí como un troglodita durante meses, sin asistencia robótica, sin dinero, sin karaback, comiendo de hamburguesas y viendo Los Simpsons para que ahora me digas que te rindes a la primera… No te lo permito. Las cosas que uno más quiere son las que más cuestan. Si te acabas casando con Nessa y teniendo pequeños kryptonianos de pura raza que no sea porque no lo intentaste… |
A las dos semanas de separarse tenía lugar el que iba a ser uno de los eventos más importantes del año: la fiesta de carnaval para la inauguración de la torre Wayne en Metrópolis. Industrias Wayne era el complejo empresarial más importante de la ciudad de Gotham pero había entrado en una guerra por la tecnología y el poder corporativo con la inmensa Luthorcorp. Lex Luthor mantenía un pulso de poder a medias con Bruce Wayne, cara al público y a medias con Batman, en la sombra. Ambos a su manera eran sus mayores enemigos. Una pieza clave en la estrategia de industrias Wayne era colocar una réplica menor de su torre de operaciones en el corazón de Metrópolis. Un insulto que Lex Luthor seguramente llevaría clavado en lo más hondo.
Los últimos pisos de la nueva torre Wayne se convirtieron en salas de fiesta para albergar a periodistas, celebridades y políticos en vísperas del Mardi Gras. “Se requiere antifaz”, ponía la invitación, una premeditada excentricidad del Sr. Wayne, que había revelado en numerosas ocasiones que El Zorro era su película favorita. Kal-el sabía que Lois Lane estaría en aquella fiesta y pensaba que sería una oportunidad para intentar hablar con ella, para una posible reconciliación. Consiguió un esmokin y no tuvo mayor problema para colarse en la fiesta. Mientras tanto, Lois ya conseguía información de primera mano entrevistando al millonario:
- Dicen que Industrias Wayne ha realizado una escandalosa inversión para entrar en el terreno de juego de la Luthor…
- La palabra escandaloso no existe en mi diccionario, señorita Lane, ninguna cantidad es demasiado alta cuando se trata de pararle los pies a alguien como Lex Luthor
- Dicen que Batman le ha puesto contra la cuerdas un par de veces… ¿No cree usted que el hombre murciélago ya tiene suficiente trabajo con Joker, Harley, Espantapájaros, Acertijo, Doscaras, Frío y todos los demás?…
Bruce tomó aire, realmente Batman estaba desbordado y exhausto e Industrias Wayne estaba al límite de su capacidad de gasto
- Batman hará lo que pueda, que mientras tanto los ciudadanos de a pie como usted y como yo seguiremos poniendo nuestro granito de arena…
- Habló el ciudadano de a pie, que más alto pisa en Gotham, poniendo su granito de arena en nuestra querida Metrópolis. Muchas gracias, señor Wayne, creo que eso es todo
- Gracias a usted, señorita Lane. Es un placer hablar para el Planet. Está usted bellísima esta noche…
Una vez hubo terminado su trabajo, Lois se dirigió hacia la barra para pedir y se sentó en una de las sillas de diseño que habían dispuesto allí. Sólo se quedaría un rato, no le apetecía mucho aquella fiesta de carnaval. Apoyó el codo y descansó la mano con desgana en la mejilla
- Lois…
A su espalda escuchó una voz que no esperaba allí, pero que llevaba quince días deseando oír. No se volvió. Él alargó la mano hasta el hombro desnudo de ella, acarició su cuello con devoción, su rostro. Ella le cogió la mano y la apretó contra sus labios y contra sus pómulos. No podía mantener el orgullo. Le había echado demasiado de menos
- Lois… - La abrazó desde atrás – Te necesito tanto, por favor… Perdóname
- Clark… |
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- Nunca volveré a mentirte. Lo prometo. Te lo contaré todo. Déjame estar a tu lado…
Apenas hubo terminado la frase, un temblor recorrió la torre Wayne desde la mitad hacia arriba. Los cristales del piso medio estallaron y las llamas empezaron a subir velozmente. Bruce Wayne se hallaba desbordado. Por muchas que habían sido las medidas de seguridad, al final le habían acorralado. Podía salvarse a sí mismo de mil maneras, pero cómo salvar a toda aquella gente, cientos de personas morirían. Aquél no era un trabajo para Batman.
De pronto, la parte superior de la torre comenzó a inclinarse, la gente de la fiesta gritaba desesperada, los hierros se doblaban, la estructura cedía… Hasta que ya no lo hizo más, levantada en volandas por manos más poderosas que las de cualquier hombre.
Kal-el fundió las estructuras y desgajó la torre en dos partes. Apagó el fuego y bajó con cuidado la torre hasta el suelo. Cuando se hubo cerciorado de que todos estaban bien, se alejó volando de allí. Para entonces todos los periodistas tenían fotografías y video del misterioso “hombre de esmokin y antifaz” y tanto la policía como la televisión repasaban la lista de invitados por ver si daban con alguien que encajara en el papel de superhéroe. Bruce Wayne se hallaba desconcertado ante la proeza y sólo acertó a decir a los medios que quien quiera que fuese podía contar con todo su apoyo. Desde una pantalla gigantesca, Lex Luthor observaba cada fotograma del misterioso salvador con evidente interés.

Lois llegó a casa intranquila y aún asustada. Kal-el permanecía sentado en el sofá, con el esmokin manchado de hollín y expresión culpable
- Lo siento, Lois… Tuve que hacerlo, no podía permitir…
- Lo sé… Lo sé, cariño, está bien – dijo mientras le abrazaba, arrodillada ante el sofá – Sólo sé cuidadoso, mientras sea posible. Lo que has hecho hoy… Me has salvado. Has salvado a tantos…
Él la separó cuidadosamente de su cuerpo
- Lois necesito decirte quién soy, esta noche… Después de eso quizás decidas que prefieres seguir lejos de mí
- No puede ser tan grave…
- Nací en un lugar llamado Krypton. Está lejos de la Tierra. Allí me llaman Kal-el…
Lois clavó la mirada en el suelo, intentando asimilar lo que le acababa de decir
- ¿Y esto no será obstáculo para que estemos juntos?
- No mientras yo pueda evitarlo…
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