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Una vez se hubo liberado al Consejo y restaurado sus poderes, se organizó una sesión extraordinaria: Zod y sus discípulos fueron encarcelados en la zona fantasma, Kara fue ascendida a teniente y a Kal-el se le otorgó el emblema del sol rojo del ejército y se le ofreció un puesto de pleno derecho en el Consejo de gobierno

- Agradezco el honor que se me ha concedido pero creo que el mérito fue principalmente de Kara Zor-el, presente en esta sala. Ella fue quien reunió las fuerzas, descubrió la traición de Zod y se enfrentó a él en primer lugar, con apenas apoyo. Por todo ello creo que debería ser ella quien tomara el nuevo puesto en el Consejo y no yo. Creo que debería ser admitida porque ha demostrado un nivel de sacrificio, compromiso y lealtad para con el planeta que no tienen límites. Y creo que si el Consejo no la admite sólo por ser mujer, entonces el propio Consejo debería cambiar esta ley, como muchas otras leyes que no están prestando ya el servicio que de ellas se requiere, puesto que las leyes están hechas para servir a la sociedad y no al contrario
La sala al completo guardó silencio. La Dama Lara se cubrió la boca con la mano para ahogar su sorpresa. Se escucharon algunos murmullos
- Necesitamos estabilidad ante todo, hay que generar continuidad – dijo uno de los consejeros
- No podemos pretender que nada ha pasado. El pueblo demanda estas reformas. Es el momento del cambio – dijo otro
- No se puede contentar a todo el mundo. Necesitamos reforzar nuestra imagen de poder – dijo un tercero
Cuando Jor-el alzó la voz, el resto de la sala calló
- Kal-el, este Consejo no puede aprobar nada sin una propuesta del cuerpo diplomático y legislativo. Hasta donde llega mi conocimiento, ellos no se han pronunciado, por lo que las cosas seguirán como estaban hasta antes del alzamiento. No hay tal documento de reforma…
- Sí que lo hay
Los asistentes abrieron un pasillo para dejar paso a Nessa Nor-en y los diplomáticos que la seguían. Sus presencias eran imponentes, con sus enrevesados peinados de trenzas y lazos y sus túnicas de cuello alto, pero con diferencia la más hermosa y noble era la figura de Nessa, que se adelantó hasta depositar el cristal sobre la mesa del Consejo
- Con motivo de los nuevos acontecimientos políticos hemos realizado un estudio profundo del estado actual de nuestra sociedad, de nuestra historia y del estado de otras sociedades. Este cristal contiene las reformas necesarias para actualizar nuestro sistema. Está diseñado para mantener la paz y la estabilidad por el mayor tiempo posible y para asegurar la prosperidad de nuestro planeta por muchos años. En nombre del cuerpo diplomático y legislativo, solicito del Consejo su estudio y aprobación
Kal-el y Nessa se miraron y él le sonrió. A la salida del Consejo ella se acercó a hablarle |
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- Disculpa por cómo te hablé antes de la batalla. Tenías razón en que era necesaria una reforma. Nos habíamos acomodado tanto a estar en las altas esferas que olvidamos por un momento cuál era nuestro deber
- Ahora hablas como una auténtica kryptoniana
- Sí, pero no es suficiente para impresionar al galardonado capitán Kal-el… - Nessa esbozó una sonrisa cínica, mientras le acariciaba la medalla del sol rojo - He incluido una cláusula que autoriza los matrimonios con alienígenas… Incluso para los miembros de las Casas… Ahora podrás casarte con quien quieras
- Nessa, yo…
- En cuanto a mí no te preocupes. Me sobran pretendientes aquí y en Kandor. Menos problemáticos que tú, además – se adelantó y besó sus labios – No te olvidaré |
Aquella misma noche fue en busca de Lois Lane
- Las cosas han cambiado mucho allí… Ahora somos libres para estar juntos. Ganamos la guerra, Lois…
Ella permanecía silenciosa, cansada, incapaz de acercarse a él
- Escucha, he estado pensando… Sobre lo que te dije acerca de que no éramos tan diferentes... Me equivoqué. La distancia es demasiado grande y nuestros mundos… Demasiado lejanos, Kal-el
- Llámame Clark, como hacías siempre
- Ni siquiera sabes si puedo respirar allí de donde vienes … ¿Lo has pensado? Tú tienes una vida, una responsabilidad. Yo tengo el Planet. No puede ser, no en esta vida.
- Puedo renunciar. Todavía tengo ese derecho…
- No tiene sentido. Además, creo que allí, en tu planeta, ya te esperaba alguien…
- Mi compromiso no es un problema, nunca he querido a nadie más que a ti. Lois, si no me quieres ya, dímelo. Mírame a los ojos y dime que no me quieres
Ella le miró y cogió fuerzas
- No te quiero
Él esperó en silencio y sintió como las fuerzas le abandonaban
- Siempre pensé que encontraría la manera de que estuviéramos juntos. No sabía cómo pero creí que el amor sería suficiente. Debe ser que me dejé llevar y me creí todo lo que decían aquellas canciones. Pero ya me avisaste de que sólo eran metáforas y formas de hablar. Supongo que lo nuestro fue como eso, una ilusión apuntalada por una música. Pero para mí esa música era real. Siempre te querré, Lois, no me importa lo lejos que estén nuestros mundos porque para mí siempre serás la única.
De vuelta en Krypton sus días fueron largos y tediosos en espera de la ceremonia de su juramento. Todo parecía haberse puesto en marcha de nuevo, como si nunca se hubiera ido. Pero ahora se enfrentaba a ello con menos esperanza y más resignación, con el peso doloroso de la madurez.

Lara le observaba a menudo y comentaba sus preocupaciones a su marido, Jor-el:
- No entiendo por qué no puede escoger su destino… ¿No es suficiente lo que ha hecho ya por todos nosotros?
- La chica le rechazó, Lara. Además, ella no podría sobrevivir aquí. Estaría siempre débil y enferma. No está acostumbrada a nuestra estrella roja. Kal-el debió pensar en esto primero de todo, nunca pensé que se enamoraría de verdad de una terrestre. Era un amor imposible desde el principio
- Mira quién habló, el que nunca ha soñado con imposibles. Sabes muy bien que hay otra manera. Nada me duele más que separarme de mi único hijo, pero si fuera la única forma de hacerle feliz sería un sacrificio pequeño
- ¿Qué es lo que estás sugiriendo, mujer? No estoy para galimatías…
- Lo he hablado con Nessa. No es que ella no quiera casarse con él, ahora que todo ha vuelto a su cauce, pero sabe que a su lado no sería feliz. Le tiene aprecio, no quiere que sufra. Me ha dicho que habría una posibilidad. Las cosas están cambiando en la Tierra y ya no se sorprenden al ver a seres diferentes y con poderes. Otros pueblos están enviando embajadores. Las amazonas, por ejemplo. Desde Temiscira han enviado a una heroína. La llaman Wonder Woman…
- Kal-el… ¿Embajador?
- Podría ser una opción, ¿no crees? Podríamos aprender mucho una sociedad de la otra
- Es mi hijo, un noble, el único sucesor de una de las Casas más importantes de este planeta… El Consejo no estará de acuerdo…
- ¡La temisciriana es una princesa y no han tenido problema en enviarla! Además, Kara ocupa su lugar en el Consejo y por último, tú estás ahí, digo yo que algo de mano tendrás, ¿para que te sirve tanto poder si no eres capaz de asegurar lo más mínimo la felicidad de tu hijo?
- Mujer… ¡No me hables así que cuando se trata de tu niño pierdes todos los papeles!… ¿Qué pasa con la chica? No se quiere casar… Ya se lo dijo…
- Yo me encargaré de eso

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