7. Lana

Después de escuchar un rato a Nada Surf, Chloe empezó a mover al grupo

- Hay que irse ya para el escenario verde. Lo de Franz Ferdinand va a ser muy fuerte, la gente va a estar como loca y va a ser difícil coger sitio

- Podemos entrar en la zona de la valla sueca, que para eso somos los organizadores – dijo Lois. Era lo primero que decía en todo el día

- Es otra opción

Llegaron con el tiempo justo y desde el principio se notó la presión del público ante la que era la gran apuesta musical de la noche. En la zona limitada por la valla no había problema pero fuera la gente estaba muy apiñada

A los diez minutos de concierto ya salieron los carteles luminosos pidiendo a la gente que no empujara hacia adelante pero era inútil. El directo era muy agresivo y pasada la medianoche la gente ya llevaba mucho alcohol encima. Kal-el afinó el oído por debajo de la música y pudo escuchar el rumor de la avalancha como una ola que se acercaba hacia el escenario desde atrás. Tomó a Lois en sus brazos y la pasó por encima de la segunda valla, a la primera fila reservada para fotógrafos y cámaras

- ¡Kon!

- ¡Ya lo oigo!

- ¡Sujeta la valla!

- ¡¿Qué es lo que pasa?! – gritó Lois

- ¡No te muevas de aquí!

Kal-el sacó a Jimmy y Chloe del mismo modo y esperó la embestida junto a Kon en la parte posterior de la zona limitada. Fundió con los ojos las uniones entre las vallas para poder manejarlas como una sola, sabía que no aguantarían y si el empuje llegaba hasta el escenario sería mucho más complicado de contener. La avalancha llegó hasta ellos y, después de frenarla, Kal dejó a su compañero aguantándola. Se subió sobre la valla, sin apoyarse realmente sobre ella, rozándola con las puntas de los pies, y la recorrió de punta a punta, soplando ligeramente por encima de la multitud, creando una corriente de aire en la dirección opuesta al empuje. La gente empezó a echarse para atrás. De repente escuchó el sonido de una voz que pedía socorro

Se bajó de la valla y empezó a abrirse camino entre la multitud, buscando la voz de aquella chica

- Que alguien me ayude, por favor...

La encontró rodeada en una zona muy apretada de gente, en el suelo, incapaz de ponerse en pie. La tomó en sus brazos y se abrió paso de nuevo hacia el escenario, mientras ella se sujetaba del cuello de él. Le abrieron las vallas para que la llevara a la derecha, a la zona de enfermería. Chloe, Jimmy y Lois salieron tras ellos

Kal-el la dejó suavemente sobre una camilla en altura y se arrodilló junto a ella

- ¿Estás bien?

Ella abrió sus ojos

- Creo que me he torcido el tobillo. Me has salvado. Si no fuera por ti, ahora tendría torcido también el cuello. Gracias.

 

 

Kal-el le sonrió. La chica era muy bonita. Le gustaba.

- ¡Lana! ¿Qué haces aquí? – dijo Chloe al tiempo que llegaba a su lado - ¿Quieres que llame a tus padres?

- No, Chloe, no saben que he venido...

- Tendrías que haberme avisado...

- Me quedé sin batería cuando llegué y no tenía tu teléfono. Esperaba encontrarte por el recinto. Al final, no ha salido exactamente como planeaba pero...

- Ahora estás bien, estás a salvo – dijo Clark

- Bueno, me alegro de que no te haya pasado nada – dijo Lois – Vuelvo a ver cómo va Michael con los de seguridad, ¿venís? – dijo dirigiéndose específicamente a Clark, que parecía haber olvidado todo lo que había a su alrededor

- Yo me quedaré con...

- Lana... – dijo ella

- Me quedaré con Lana hasta que esté mejor

- Está bien – terminó Lois antes de darse la vuelta

Durante el resto de la noche no se pudo ver de nuevo a Clark, ni tampoco en el camping, al día siguiente. Lois permanecía reservada y menos enérgica que de costumbre. Ni siquiera su mal humor tenía la fuerza que solía tener, estaba pensativa. A las ocho de la tarde, en el concierto de Yann Tiersen, ya pensó que no vería a Clark hasta el día de cobro en la oficina de producción. “Al fin y al cabo tendría que estar a mi disposición, que para eso le pago”, frunció el ceño. Ahora tenía una excusa para estar furiosa con él. Pero no era eso, apenas había trabajo para hacer, ahora que el festival estaba a toda máquina. Estaba enfadada porque hubiera desaparecido, sin más. Dentro de sí misma, sus excusas no le servían para nada. Jimmy y Chloe no habían parado de preguntarle por qué había estado ausente todo el día. No estaba prestando ninguna atención al concierto y lo único que tenía era desánimo y reproches contra sí misma por haber sido tan borde…

- Hola Lois

Ella se sobresaltó

- Smallville... Pensaba que no te vería hasta mañana

- ¿Me has echado de menos?

- La verdad es que no... ¿Qué tal con Lana? – le dijo con amargura, intentando bajar el nudo de su garganta

- ¿Ella? La llevé a casa de sus padres anoche y desde entonces no la he visto. Supongo que está recuperándose

- ¿La llevaste en brazos desde aquí hasta su casa?

- Tampoco hay tanto

- ¿Y no te dio un beso de agradecimiento por ser su héroe?

- Eso que más da, ella no me interesa. La que me gusta eres tú

La rodeó con el brazo y besó sus labios

- Mike y yo nos vamos a Metrópolis después del verano, ¿crees que nos podríamos ver allí?

 

 

 

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