18. Andrómeda
Y el rey Cefeo se vio obligado, por haber insultado a los dioses, a atar a su hija Andrómeda a una roca, al borde del mar y ofrecerla en sacrificio al monstruo Cetus para evitar la ruina de su reino
Pasaron dos años y medio y durante ese período Lena fue desarrollando uno a uno todos los poderes de su padre a excepción de la fuerza, que nunca fue superior a de una chica normal, y la supervelocidad, que siempre fue visiblemente inferior a la de su progenitor, si bien estaba por encima de la media del ser humano. Para los quince ya se había hecho a la idea de que nunca podría volar por sí sola. En cambio, su visión y su oído cada vez estuvieron más perfeccionados gracias al paso del tiempo y a la tutela de Supermán. Desarrolló la visión térmica hasta el punto de dominarla. Sus células corporales cada vez eran más resistentes al daño y se regeneraban con rapidez. La cicatriz de su pecho se hizo prácticamente invisible, aunque siempre le quedó una pequeña marca como recuerdo.
Al poco de cumplir los quince Lena dejó de ir a casa de Clark.
Alguna vez había faltado ya a su cita. Al fin y al cabo era viernes por la tarde y Lena era una adolescente con ganas de divertirse, si bien solía avisarle aunque fuera en el mismo día. Lana se había marchado hacía más de un año aunque para Clark es como si se hubiera marchado hacía mucho más. La relación entre ellos se había vuelto silenciosa y tirante. Era como si todo el amor de juventud hubiese sido consumido por el vacío y apenas conseguían hablar el uno con el otro. Vivían en mundos separados. Así que cuando ella se lo planteó sintió una mezcla de alivio y de tristeza porque acabara llegando lo que tenía que llegar. Lana y él seguían teniéndose cariño, pero no les quedaba amor ni tan si quiera el consuelo del compañerismo y la complicidad. Lana había vuelto a Smallville y habían iniciado un proceso de divorcio pacífico. Desde entonces él se había visto con otras mujeres pero no había encontrado a nadie que le interesara de verdad. Tenía claro que no quería estar solo, que le gustaría encontrar a alguien con quien compartir su vida, por muy difícil que esto fuera. Necesitaba tiempo para encontrar a la persona adecuada. De esta manera, Clark tenía la casa para él. Le había dejado una habitación a Lena por si quería quedarse algún día. Ella solía interesarse mucho por sus aventuras como Supermán. Su admiración por él seguía siendo la misma desde la infancia pero ahora cobraba una nueva perspectiva. Muchas veces se planteaba su futuro, soñaba con servir a la humanidad como lo hacía su padre. Cuando ella le planteaba estas cuestiones a Clark él se sonreía:
- Todavía eres muy joven, Lena. Poner tu vida al servicio de los demás requiere mucho sacrificio. Cuando llegue el momento sabrás cuál es tu camino. Una cosa es la imagen que dan los periódicos de un superhéroe y otra muy distinta es el mundo real.
El mundo real era poco tiempo para estar con Lena, ningunas vacaciones y en ocasiones cansancio vital. Ya no estaba cerca de Lana y esto le ahorraba la tremenda tristeza de tener que ver, impotente, como ella caía vencida por el paso del tiempo, consumida por la edad. Lo veía día a día a su alrededor, en Perry, en Pete, en Jimmy. El mundo que conocía se desmoronaba. Jonathan, hacía años y recientemente Martha: la imagen de su único posible destino. Sobrevivir a todos aquellos a quienes conocía y amaba. A todos excepto a Lena.
Cuando pasaron tres semanas sin recibir noticias de ella y sin que respondiera a sus llamadas, Clark fue a buscar a Lena a la mansión Luthor. Fueron unas semanas muy extrañas. Había estado retenido al otro lado del mundo con una extraña misión, que al final no había dado frutos. La señal de alarma que había recibido le había mantenido muy ocupado, perdiéndole en un laberinto de pistas falsas y extrañas coincidencias. No había conseguido encontrar nada. Ni cabezas nucleares, ni armas químicas... Parecía que se había estado enfrentando a una amenaza fantasma y al final había decidido volver a Metrópolis hasta próximo aviso. Cuando llegó a la mansión Luthor, ésta permanecía cerrada a cal y canto, en la más absoluta de las oscuridades.
Ahora Clark se preocupó verdaderamente: algo grave había pasado y él no había estado allí. Los guardias tenían órdenes de no dejar pasar a nadie, pero Clark se las ingenió para llegar hasta Lex, que permanecía en un rincón de su biblioteca, consumido por el insomnio y la angustia.
- Lex... ¿qué?, ¿qué ha sucedido?, ¿dónde está Lena?
- Ya no está con nosotros, Clark
Él no se podía creer lo que estaba oyendo. Aquello era imposible. Sintió como si un abismo le abriera las entrañas en canal
- ¿Qué estás diciendo?
- Tú estabas fuera, no sabía qué hacer ni cómo avisarte. Mandé a mi gente a tu casa pero no había ni rastro de ti
Clark esperó en silencio
- Hace unas semanas uno de tus enemigos pasó por aquí, un tal Brainiac. No me digas cómo pero sabía que Lena era hija tuya, debía tener algún tipo de poder psíquico, porque nos lo leyó inmediatamente. No tuve más remedio que entregársela
- ¿Le has dado la niña a ese monstruo?
- Se le metió dentro del cuerpo, Clark, fue espantoso
- Eso es lo que él hace... Siempre. Además de coleccionar ciudades.
Se miraron en silencio con tensión hasta que Lex se defendió
- ¿Qué querías que hiciera?, ¿eh? Logró burlar toda mi seguridad y yo no tengo superpoderes, como bien sabrás. ¡Amenazó con reducir Metrópolis al tamaño de una almendra! Metrópolis, el otro gran amor de mi vida, mi proyecto, mi imperio. También tú hubieras cedido a ese chantaje. No hubieras permitido una masacre por mantener a tu hija a tu lado. No hubieras sacrificado la libertad de tantos ciudadanos... ¡Ojalá hubieras estado aquí en el único momento en que ella de verdad te necesitaba! – Lex mantenía lágrimas de furia retenidas en el borde de los ojos
- Era una trampa... Era todo una trampa. Las falsas alarmas, los callejones sin salida... Para mantenerme lejos de aquí... ¿Sabes por dónde podemos empezar a buscarla?
- Él es tu enemigo, tú sabrás dónde lo dejásteis la última vez
- Por supuesto... Las cuevas kawatche, en Smallville. Busca algún tipo de tecnología que cree poder acceder desde allí
- Allí nos encontraremos. Y que sea lo que tenga que ser