7. El corazón de la isla

Los fuegos artificiales acababan de empezar cuando sintió los brazos de Clark que la rodeaban desde atrás, un abrazo reconfortante, sin presión, sin orgullo, con un calor que la deshizo. Chloe poco a poco se fue relajando, lo había pasado tan mal durante la noche que ya no tenía fuerzas para resistirse, nuevamente lo que sentía era más fuerte que todos sus pensamientos juntos. Clark se daba cuenta de ello. Le besó la cabeza rubia, pacientemente, sin decirle nada, cansado de aquella lucha sin sentido. Ella se sujetó a sus brazos en silencio, sintiéndose bien por vez primera desde que se hubiera separado de él. Se sintió cansada, pero segura otra vez. La sensación que tenía cuando estaban lejos y la que experimentaba ahora eran como la noche y el día, era clarividente, inevitable.

 

- Al final, esto es lo único que importa – le dijo él.

 

Chloe se dio la vuelta en sus brazos, que no se cerraban fuertemente en torno a ella, tan solo la sostenían con cariño. Le besó como si aquel beso pudiera salvarla de sí misma y de sus dudas, un beso salvador, que calmó la humedad en sus ojos poco a poco.

 

- Siento mucho haberte dicho todas esas cosas. Estoy muy asustada.

 

Clark asintió

 

- Yo también te necesito mucho Chloe. No sé si consigues ver cuánto. No creo… Que nunca pudiera encontrar a una persona que me viera por dentro como tú – entrelazó los dedos de las manos con los de ella - Siempre has confiado en mí. Hazlo ahora cuando te digo que esto va a salir bien…

 

La besó de nuevo, intensamente, pero incluso en aquel momento su corazón estaba cruzado por la sospecha y la alerta. Era su sino, no podía librarse de ello.

 

- Estoy aquí contigo – le confesó – y a un tiempo en muchos otros sitios. Y esto será así siempre y eres la única a quien puedo decírselo, así, de esta forma tan simple, porque sé que eres la única que lo entiende. En cualquier momento, habrá una explosión en algún lugar de este hotel, antes de que los fuegos artificiales acaben, antes de que todo el ruido haya desaparecido. Lo presiento, va a suceder. Y en un instante tú estarás conmigo en los brazos y en el siguiente estarás sola, con una ráfaga de viento agitándote la melena., sin saber dónde estoy o qué estoy haciendo…

 

Ella le abrazó fuertemente, triste pero profundamente unida a él, en un estrecho lugar de confianza donde sólo ambos podían estar, conmovida por la forma en que él se abría a ella y compartía su difícil destino.

 

- Lo sé, ya lo sé – susurró cerca de él - No me importa. Quiero estar contigo…  

 

Le había visto en el pasado renunciar a otras personas por culpa de esto, no tener suficiente valor para cargar a una pareja con semejante sacrificio y volverse irremediablemente solitario por ello. Pero con ella estaba dando un paso más.

 

 - Yo también quiero estar contigo – le dijo él, desprendiéndose de su abrazo y tomando sus manos. La ráfaga de viento en la melena de ella. En un instante había desaparecido.

 

 

Cuando Clark hubo enterrado los explosivos muy dentro de la tierra, para que no hicieran daño al explosionar, y atado de brazos a los saboteadores, Chloe ya había bajado las escaleras

 

Él regresó a ella en su identidad secreta y volvieron caminando al Chez Armelle. Tanto los periodistas como la policía de la isla estaban muy ocupados con lo que había pasado, y el revuelo era monumental dentro del Meridien. Cuando llegaban al final de la carretera, Clark y Chloe escucharon de nuevo el estremecedor susurro que salía de la selva, el cascabeleo, el chirrido mecánico… La columna de humo negro se abría paso de nuevo entre la vegetación, caminaba como un gigante intangible dispuesto a aplastarlo todo… Y se dirigía hacia Clark.

 

Era suficientemente rápido como para que él no pudiera hacer nada y tampoco sabía cómo combatirlo así que se vio cogido por sorpresa y quedó inconsciente en el suelo.

 

Chloe no sabía qué hacer. Era como si el humo se le hubiera metido en el cuerpo, no sabía si le estaría haciendo daño o cuándo despertaría. La situación le recordaba a aquella vez en que, estando todavía en el instituto, se había puesto enfermo por primera vez y ella se le había declarado mientras dormía. Sólo que en aquella ocasión no sabía que él era Supermán, no sabía que se estaba realmente enfrentando a peligros mortales que podían arrancarle de su lado. En un instante su presencia fuerte y cálida, al siguiente la dolorosa incertidumbre y al siguiente el inmenso vacío.

 

Le abrazó, sin encontrar nada más que pudiera ayudarle.

 

- No te vayas del todo. No te vayas…

 

De entre sus labios semicerrados parecía surgir un hilo de humo oscuro. Ella le besó, con la intención de que arrancarle aquello, ofrecerle una víctima nueva, y sintió cómo la criatura negra pasaba del cuerpo de Clark al suyo, le liberaba, se trasladaba desde el interior de él al suyo propio … Y al hacerlo no se resistió. Aquel ser fluyó lentamente entre ellos y Chloe pudo ver claramente de qué se trataba. Era el espíritu de la isla, una conciencia ambigua y abstracta que había perdido su agresividad y ahora estaba llena de otra cosa. Clark había luchado con ella en su interior, la había confinado, había neutralizado la violenta naturaleza que los explosivos habían despertado en sus entrañas. La esencia de la isla se había levantado de su sueño y se había transformado en una columna de humo destructor, pero al entrar en contacto con Clark se había aplacado, había comprendido, dialogado con su espíritu y ahora fluía desde él con una impresión distinta sobre la especie humana, la visión llena de comprensión y amor que Clark compartía. Chloe pudo sentirle, flotando en aquella ingrávida sustancia que le atravesaba el cuerpo: era un modo de comunicación que nunca había imaginado. Le sintió de forma completa, luminoso e inequívoco, único y múltiple, en todas sus dimensiones mental, emocional y física y cuando la criatura les abandonó por completo le dio la impresión de que estaba llena de él y de que no podría dejar de amarle nunca.

 

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