2. Talk

“Oh brother I can´t, I can´t get through
I´ve been trying hard to reach you and I don´t know what to do
Oh brother I can´t believe it´s true
I´m so scared about the future and I wanna talk to you (…)

So you don’t know where you are going and you want to talk,
You feel like you’re going where you’ve been before,
You’ll tell anyone who’ll listen but you feel ignored,
And nothing’s really making any sense at all.
Let’s talk,
Let’s talk”

 

La despertó el olor a café y a pan recién hecho. Clark estaba sentado en la cama, a su lado, con una bandeja en las rodillas. Parecía mucho más animado y sonriente.

- Creo que los deportes de riesgo nos están esperando…

- ¿Eh? – dijo Chloe sacudiéndose la melena - ¿quién habló de deportes de riesgo?... ¿Eso es para mí? – señaló la bandeja

- En realidad, no – dijo muy serio – este es mi desayuno. Me lo he traído para tomármelo aquí, sabiendo que el olor a café te despertaría.

Chloe lo miró un momento con la boca abierta como si no se pudiera creer que la vacilara de aquella manera. Clark finalmente se rindió y sonrió de oreja a oreja.

- Anda, toma

Mientras Chloe desayunaba, incorporada en la cama, Clark le contó que se había levantado temprano y había explorado para hacerse una idea de lo que había por el entorno.

- He visto que yendo hacia el pueblo hay una caminata que tiene bastante buena pinta. El río parece que va haciendo eses, paralelo al sendero…

Chloe no le estaba realmente escuchando. Cualquier cosa que escogiera seguro que estaba bien. Iba vestido con unos vaqueros y un jersey de cuello vuelto gris oscuro. El pelo se le arremolinaba alrededor del cuello de lana y le daba un aire muy atractivo, deportivo y elegante a la vez. Chloe intentó concentrarse en lo que le estaba diciendo.

- ¿Y bien? – le dijo él

- ¿El qué?

- ¿Que cuál de los dos planes prefieres?

- ¿Eh? Eh… El segundo – no tenía ni idea de lo que había escogido

Clark se detuvo un momento extrañado

- ¿Los caballos? Pero Chloe, si odias montar…

- Mmmm… Vale, bien pensado, el primero

- Mejor así – Clark se detuvo cabizbajo un momento y desvió la mirada. Chloe sabía que seguramente estaría recordando algo relacionado con Lana. Se recuperó más pronto de lo que imaginaba – Bien, pues ponte algo y salimos – Le guiñó un ojo y salió al salón.

Al rato estaban haciendo la caminata juntos. Estuvieron hablando de muchas cosas que pasaron en el instituto, que en otro tiempo parecieron inexplicables, cuando Chloe todavía no sabía nada de los poderes de Clark. Ahora podían hablar con toda franqueza acerca de ello, aclarándosele a Chloe todos los puntos. En un momento del camino empezaron a escuchar el gemido intermitente de un animal que provenía de cerca.

- Clark, ¿has escuchado eso?

- Sí, proviene de detrás de aquellas rocas

Se acercaron con cuidado para observar y descubrieron una situación extraña. Un lobo adulto, de aspecto agresivo y amenazante acorralaba a una cría contra la pared, le enseñaba los colmillos y le lanzaba dentelladas de aviso. Clark susurraba junto a Chloe.

- Deben ser de diferentes manadas. Esa cría está en el sitio inadecuado en el momento inoportuno

- Clark, no debemos dejar que asesine al cachorro. Los lobos están en peligro de extinción…

- Ya lo sé, Chloe…

- Entonces…

- Entonces nada. La naturaleza de los lobos es así de territorial, por cada manada sólo hay un líder y no se gustan entre ellos

- ¿No piensas intervenir?

- No

El lobo atacó a la cría, que lanzó un quejido agudo de dolor

- ¡Pues entonces lo haré yo!

Chloe salió de detrás de las rocas y empezó a lanzar piedras al lobo adulto.

- ¡Chloe! - Clark se puso de pie e intentó detenerla, inmovilizándola en un abrazo

El lobo se acobardó y se fue gimiendo hacia el interior del bosque

- ¿Se puede saber que te pasa? – le exigió Clark

- No, ¡¿se puede saber que te pasa a ti?! – Chloe se deshizo violentamente del abrazo de él - ¿Por qué no has querido hacer nada?

- Chloe, maldita sea, parece que en la facultad no te enseñan nada, ¡los periodistas no se dedican a salvar el mundo! Miran, cogen su reportaje y se van… Así son las cosas

- ¡Clark, tú no eres así! ¿Qué vas a hacer el día de mañana cuando en vez de un animal se trate de un ser humano? ¿Te vas a quedar mirando? ¿Me vas a venir con ese cuento de la no intervención? – Chloe estaba perdiendo los nervios y le hablaba a gritos

- Mira Chloe, yo no tengo la culpa de que el mundo sea una mierda... Podrías… - Clark cogió aire e intentó controlar la tensión – Podrías haber matado al lobo adulto con una de esas piedras, podrías haberlo dejado tuerto…Las acciones pueden tener consecuencias atroces, fuera de tu control…

- Esa actitud cobarde no es propia de ti – Le miró desafiante - No puedes desperdiciar tus poderes de esa manera. ¡No puedes renunciar así a ellos!…

- ¡Tú no tienes ni puta idea de lo que yo tengo o no tengo que hacer con los poderes!¡¡Deja ya de darme lecciones!!

A Chloe semejante reacción le pudo. Se quedó clavada y los ojos empezaron a llenársele de lágrimas. Salió corriendo de vuelta hacia la cabaña sin poder contenerlas. Clark dudó un momento, sintió el impulso de seguirla pero al final la dejó ir. Necesitaba estar solo. Nadie podía entenderle, ni siquiera Chloe.

Ella andaba deprisa, sin apenas fijarse por donde iba, las lágrimas le nublaban la vista. Cuando ya llevaba un rato caminando se encontró con un terreno más accidentado de lo que recordaba pero aún así siguió adelante. Su cabeza era un torbellino. Clark tenía razón. Qué derecho tenía ella a exigirle nada. Ni ella ni ninguna otra persona. Él no tenía por qué verse obligado a sacrificar su vida y ponerla al servicio de la humanidad para convertirse en el héroe de turno. No se le podía pedir que asumiese esa responsabilidad ni esa entrega. Era una decisión absolutamente personal. Chloe sentía que había sido injusta con él. Y sin embargo le dolía que su amigo se entregase al cinismo y a la pasividad, habiendo sido ella testigo de su gran espíritu y de todo el bien que podía hacer a los demás. Todo por un desengaño amoroso. ¡Estúpida Lana!

Sin que le diera tiempo de reaccionar tuvo un tremendo resbalón en el hielo. Su tobillo se torció dolorosamente y fue a caer de bruces sobre el camino congelado. Se golpeó la sien y quedó inconsciente. Sin quererlo se había apartado varios kilómetros del camino principal.

 

 

Clark sentía una mezcla de rabia, culpabilidad y confusión. Chloe había tocado el punto más complicado, el del destino, el de los malditos poderes. No quería volver a tener que usarlos jamás. Las cosas tenían su curso, tendían al caos y al orden indistintamente, al margen de su actuación. El mundo seguiría girando sin su presencia. Lo que él podía aportar era una diferencia infinitesimal en medio de las desdichas de los hombres, así como el planeta Tierra era una insignificante masa en medio del océano del espacio-tiempo. Simplemente no tenía sentido.

Al poco de que Chloe se hubiese marchado, el cachorro de lobo comenzó a gemir de nuevo. No se había movido de su sitio, parecía que no podía andar. Clark se acercó hasta él y lo recogió. Tenía una de las patas delanteras mellada por un mordisco. A pesar de todo lo que se había dicho a sí mismo y lo que le había dicho a Chloe, lo arropó para llevarlo a la cabaña y acercarlo al centro de protección de vida salvaje al día siguiente. Se puso en camino de vuelta, Chloe ya debía haber llegado: hablaría con ella y le pediría perdón. No tenía por qué haberle gritado ni haberle hablado de aquella manera. Ella siempre quería lo mejor para él.

Al llegar le extrañó encontrarlo todo apagado. Chloe ni siquiera había pasado por allí. Era evidente que la cabaña estaba como la habían dejado por la mañana. Se había debido retrasar. Dejó al cachorro envuelto en una manta, con suficiente leche en el plato, y decidió salir a buscarla.

Sabía que no tardaría en anochecer, por lo que le corría prisa. La tarde estaba cayendo aceleradamente. Recorrió el sendero de vuelta, en su búsqueda. Sabía que sin la supervelocidad no podría conseguirlo a tiempo. Pensó en ella, la imaginó perdida o herida o secuestrada… ¿Qué le podría haber pasado? Debía quebrar su voto de abstinencia de poderes. Haría una excepción.

La llamó varias veces a lo largo del camino, sin encontrar respuesta. Cuando llegó al final empezó a desesperarse. Volvió de nuevo sobre sus pasos. Era ya de noche.

- ¡Chloe!, ¡soy yo, Clark!

Empezó a recorrer terrenos adyacentes. Llegó hasta una zona donde se había congelado el río y utilizó su visión térmica para abrir surcos en el hielo. No había ni rastro de ella. En otro punto del camino, un cartel advertía de posibles desprendimientos. Clark utilizó su fuerza para apartar las rocas y abrir grietas en la piedra, por si ella se hubiera quedado atrapada.

Finalmente Chloe despertó en medio de la noche cerrada, sobre el suelo helado. Sabía que él estaría buscándola y le llamó con mucha dificultad, esperando que la oyera. Él captó su voz en seguida en medio del silencio del bosque, gracias a su poderoso oído, y corrió a buscarla.

- Chloe… Chloe, perdóname – le dijo mientras la abrazaba y la acunaba contra su pecho – soy un imbécil, tú tenías razón. No debí dejar que te fueras sola.

- No, Clark, perdóname tú…

- Estás helada – Chloe estaba temblando

- No puedo caminar con el pie en este estado… Creo que es el momento de que te pongas en modo Superclark…

El la incorporó en sus brazos sin esfuerzo y la llevó hasta la cabaña en un suspiro.


 

 

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