“You’re in control, is there anywhere you want to go?,
You’re in control, is there anything you want to know?,
The future’s for discovering
The space in which we´re travelling”
Instantes después, ella estaba tumbada en la cama, incorporada sobre varias almohadas, con un té entre las manos. Clark había vendado la pata al cachorro de lobo y se lo había puesto entre los brazos. Era como un perrito y Chloe estaba encantada. Después de acariciarlo un rato se quedó dormido y lo depositaron en la cesta de picnic, junto a la cama. Mientras tanto, Clark se había puesto a vendarle a ella el tobillo que se había torcido, sentado a su lado.
- Entonces, ¿has vuelto a usar todos tus poderes?
Él la miró un momento sin decir nada. Estaba terminando de ponerle la venda y lo hacía muy despacio, conscientemente, acariciándole el pie
- Todos menos uno - La miró intensamente a los ojos mientras le acariciaba la planta, el empeine y subía ligeramente por el gemelo, hasta detrás de la rodilla - ¿Quieres que me vaya?
Chloe tragó saliva y empezó a palidecer. Le sostuvo la mirada |
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- Sí
Clark utilizó el último de los poderes que le quedaba por reencontrar, el de la visión de rayos-x. A través del pecho de Chloe pudo ver su corazón latiendo como loco. Se acercó a la altura del cabecero y se inclinó para besarla
- No es verdad – le susurró suavemente
Chloe contuvo el aire y puso las manos sobre el pecho de él para frenarle pero Clark se las cogió, lentamente las llevó por detrás de su cuello y la besó con dulzura.
- Esto es algo que tendría que haber hecho hace mucho tiempo
Con la mano le apartó los flecos de pelo rubio y se los colocó detrás de la oreja. La miraba de una manera que ella no le había visto antes, llena de decisión y seguridad, una mirada intensa y comprometida. Luego la besó de nuevo, tomando el delicado rostro de ella con la mano, grande y masculina, acariciándole la mejilla, la mandíbula, bajando hasta el cuello que le pareció frágil y pálido bajo su contacto.
Chloe se sentía temblar y apenas se atrevía a deslizar torpemente la mano por debajo de la camiseta de Clark. Le rozaba el cuerpo con las yemas de los dedos, recorriendo una línea que le subía desde la cintura hasta el final del esternón. Había deseado acariciar su cuerpo tantas veces que ahora no sabía qué hacer con él. Tenía la respiración acelerada.
Clark notaba la excitación de ella y aumentaba su autoconfianza. Se sentía en una posición de seguridad: tenía más experiencia y esta situación había llegado más o menos de improviso. Su bagaje emocional hacia Chloe no incluía noches y noches en vela, soñando con encontrarse a solas en los vestuarios del instituto o haciendo el amor a última hora sobre los escritorios de La Antorcha o en el cuarto oscuro de revelado del Daily Planet. Chloe no podía decir lo mismo. Había tenido todo tipo de fantasías acerca de él. Esta situación la sobrepasaba y la atenazaba de inseguridad.
Clark se dio cuenta de toda la tensión que ella acumulaba. Necesitaba relajarla de alguna manera. Le pasó la mano por la frente y el pelo, en largas pasadas cariñosas. Ella seguía incorporada sobre las almohadas y él sentado a su lado, así que la cogió por la cintura y los hombros y la recostó delicadamente, a lo largo de la cama. Pese a su cuidado, el pie de Chloe se resintió y ella tuvo un gesto de dolor.
- Perdona, intentaré no moverlo más
Ella sonrió y él la besó en la mejilla. Luego, en un movimiento que dejó a Chloe sin aliento, le desabrochó los vaqueros y le levantó la camiseta hasta debajo del pecho. Ella sintió cómo se le erizaba el vello de la nuca, al sentir el cambio de temperatura en el vientre. Clark la acarició lentamente, con devoción, explorando su piel palmo a palmo. Le recorrió con los dedos el perfil de las caderas y la línea que delimitaba su ropa interior. Le acercó lentamente el rostro a la zona y la acarició con sus mejillas y con sus labios, como si fuese la cosa más delicada que había visto nunca y se le fuera a deshacer entre las manos. El aliento caliente sobre la piel la estaba volviendo loca. Mientras besaba los alrededores de su ombligo, aprovechó para meterle la mano dentro de los pantalones. Había vuelto a cogerla por sorpresa. Chloe se estremeció bajo el contacto de su mano, que intentaba abarcar la máxima superficie posible por encima de su ropa interior. Bajó hasta meterla entre sus muslos, subió y volvió a bajar, presionando ligeramente. Cuando Chloe ya había decidido para sí que querría quedarse de esa manera para siempre, Clark cambió completamente el movimiento. Se incorporó y comenzó a sacarle la camiseta con ambas manos. Ella subió los brazos para ayudarle, lo que él aprovechó para sujetárselos arriba, inmóviles, mientras le metía la lengua en la boca.
Aquella mezcla de pasión y control la descolocaba por completo. Después de besarla como si fuese el último manantial de la Tierra, frenó en seco y volvió a incorporarse. La dejaba con ganas de más en todo lo que le hacía. Clark respiró profundamente para recuperarse del arrebato de deseo. Mientras, ella liberaba sus muñecas, se deshacía completamente de la camiseta y aprovechaba para quitársela a él. Clark tenía un cuerpazo. Era un sueño de hombre en ese sentido. Ahora lo tenía delante, sentado en su cama, deseando hacerle el amor. Le parecía lo más increíble del mundo.
Chloe llevaba toda la ropa interior de algodón. Práctica y cómoda pero bonita. Muy distinta de la lencería de Lana, llena de encajes y transparencias, tan sofisticada como ella misma. Prefería a Chloe: más sincera, más natural. Le quitó los vaqueros con cuidado de no hacerle daño en el pie y vio que seguía temblando como una hoja. Tenía que llevar las cosas con más calma o no conseguiría que disfrutara. Chloe daba una falsa impresión de resolución y seguridad pero en la cama parecía desvalida y a punto de romperse. Clark se quitó los vaqueros y se metió en la cama con ella, sin apenas tocarla. Quedaron frente a frente, de perfil, y él la besó con dulzura.
- Chloe… ¿Has estado con un chico alguna vez?
- Sí…
Él la miraba con intensidad y ella bajó la vista
- Una vez
Bueno, en términos de autoconfianza, una y ninguna eran prácticamente lo mismo. Sin embargo, desde el punto de vista práctico, facilitaba mucho las cosas. Recordaba la primera vez que había estado con Lana: su cuerpo parecía menudo y delicado al lado del suyo y él había tenido que abrirse camino dentro de ella, ganarle terreno poco a poco a base de besos y caricias… Y sin embargo, a pesar de todo su cuidado, no había podido evitarle un punto de dolor. Lana… Una ola de calor le subió por las entrañas al recordarla. Debía apartarla de su cabeza. Debía deshacerse de todo lo que había sentido con ella. Su situación actual era muy diferente, su cuerpo no era el mismo, sus condiciones no eran las mismas. Ahora ya no era humano, con todas las consecuencias que de ello se derivaban.
Chloe se había quitado el sujetador y le abrazaba con los pechos desnudos. Tenía un cuerpo voluptuoso y Clark la abrazó y la sintió apretarse contra su pecho. A ella le encantaba el cuerpo de él, caliente y duro como una cabeza de martillo hasta el último centímetro, templado en acero. Chloe empezó a relajarse y a dejarse llevar por su abrazo y sus besos, lo que él aprovechó para bajar la mano poco a poco hasta sus caderas y atraerlas hacia sí. Le bajó la ropa interior lo suficiente como para cubrirle el sexo con la mano y luego trazó una línea con los dedos que subía y bajaba, accediendo a las zonas más sensibles de su cuerpo, entre los labios y entre los muslos. Tenía la mano empapada por el deseo de ella y las ganas de tenerla por completo, sin reservas, se iban inflamando dentro de él.
- Clark… Te deseo muchísimo. Quiero tu cuerpo dentro de mí.
Chloe apretaba la mano contra sus boxers, que apenas podían contenerle de lo excitado que estaba. Clark dudaba entre seguir controlándose o dar rienda suelta a su deseo, dejarse llevar hasta el final. Pero lo último no podía ser, no debía ser. Era una locura.
Se deshizo del abrazo de ella y bajó para colocarse entre sus piernas. Ella estaba completamente desnuda y ya no temblaba, su cuerpo ansioso del contacto de su amante. Él le levanto una pierna y se la colocó sobre el hombro, para hundir luego la cabeza entre sus muslos. Chloe se sentía caminar una línea delgada y arrebatadora, como una equilibrista de la locura. Sentía la lengua de Clark, llevándola siempre donde él quería, sentía como le metía los dedos en un ritmo acompasado y la ponía en el borde de todo lo que conocía. Esto no se lo habían hecho nunca. Ni esto ni nada parecido
- Clark… Para… Es demasiado… Prefiero contigo…
Él no hizo caso. Siguió aumentando el ritmo hasta que ella no lo pudo aguantar más y su deseo se desbordó. Clark notó como el cuerpo de Chloe se convulsionaba y se cerraba alrededor de sus dedos. Esperó a que ella se calmase y luego subió a besarla. Tenía el rostro dulce y exhausto, con una sonrisa leve.
- ¿Por qué no me hiciste caso? – se le abrazó al cuello, mimosa - ¿es que no me oíste?
- Sabes que sí te oí – sonrió él
- Hubiera querido que tú también disfrutaras igual
- Por hoy está bien, Chloe
- ¿De verdad? ¿No quieres…?
- No hay por qué hacerlo todo el primer día, ¿no? Yo estoy bien, no te preocupes.
La abrazó hasta que ella se quedó dormida y luego se fue de su lado
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