“And I´m not going to stand and wait,
Not going to leave it until it´s much too late,
On a platform I´m going to stand and say,
That I´m nothing on my own,
And I love you please come home”
Chloe había intentado dar soluciones prácticas y concretas a los temores que él le había planteado. Le había confesado que tomaba píldoras anticonceptivas desde hacía tiempo, que le regulaban las hormonas para evitar problemas con la piel. Esto era un importante extra a la protección habitual. Clark no estaba seguro pero Chloe parecía completamente decidida
Se habían acostado frente al fuego, uno al lado del otro. Era ella la que tenía la iniciativa, llevándole suavemente, buscando que se relajase. La situación respecto a la noche anterior se había invertido: ahora era Clark el que sentía el peso de la responsabilidad, tenía la respiración acelerada, sentía que tendría que hacer un importante esfuerzo de autocontrol si, como parecía, Chloe y él llegaban hasta el final. Nunca antes había hecho el amor con una mujer siendo plenamente él mismo, con todos los poderes intactos. Tendría que mantener a raya su visión térmica, que se le iba de las manos en momentos de mucha excitación, y tendría que medir sus fuerzas, sobre todo. Debía tener mucho cuidado y no perder la cabeza
Chloe notó que él soportaba una gran tensión. Le quitó la camiseta con cuidado y empezó a acariciarle el pecho y a recorrerle los músculos a la altura del estómago, bajando hasta rozarle las costuras del pantalón. Clark no podía creer lo mucho que sentía al recibir su contacto. Se sentía como si fuera su primera vez, hipersensible a todas sus caricias, vulnerable e inseguro. Se encogió de deseo cuando ella bajó la mano para meterla dentro de sus boxers, recorrió el camino oscuro de su pubis y la cerró sobre su sexo, duro y caliente. Se le cortó la respiración
Chloe le besó para reconfortarle. La mano que le quedaba libre la pasaba por el pelo y la frente de su amor, la utilizaba para atraerle hacia sus labios, apasionada y ansiosa de él. Le recorrió la boca con la lengua mientras que, más abajo, la mano subía y bajaba dificultosamente dentro de los apretados pantalones. Clark se sentía presa de una fiebre que era como una marea que traía y llevaba su conciencia, tenía el cuerpo desbordado de deseo, le costaba mantener la concentración
- Chloe, ten compasión de mí – le susurró dulcemente
Aquellas palabras la excitaron sobremanera. Aquel hombre poderoso, capaz de las más increíbles proezas, estaba a su merced, suplicando piedad. Pero sobre todo, más allá de todo aquello, era Clark Kent, el amor de su vida, tan tierno, tan cariñoso, tan fácil de amar. Se separó y le miró un momento. Tenía el pelo revuelto, aquél pelo negro como el fondo del espacio exterior, brillante en largos mechones. Sus mejillas estaban coloradas y sus ojos claros se entrecerraban con dulzura por efecto de la excitación. Ella le miraba con devoción y gravedad. Este era un momento que quería recordar para siempre. Afuera había empezado de nuevo a nevar

Chloe le desnudó por completo y se sentó a su lado para disfrutar de la visión de su cuerpo. Empezó a recorrérselo con la mirada y con la punta de los dedos le iba marcando las líneas de los músculos, como si le estudiara para hacer una réplica exacta en escultura. Le acarició los hombros y la espalda y bajó por las piernas hasta los gemelos. Realmente no había ni un solo músculo de su cuerpo sin trabajar. Le gustaba mucho la línea donde le nacían los muslos, bajo los abdominales y la cintura, un tipo de lugar esencialmente masculino, que nada tenía que ver con la forma que podían hacer las caderas de una mujer. Aquél músculo siempre le había intrigado, ¿cómo se trabajaba?, ¿por qué los hombres podían desarrollarlo y las mujeres no?
- Chloe, me siento observado… – Clark le sonreía con picardía, parecía cada vez más tranquilo.
Ella no había terminado. Inesperadamente le pasó la lengua a lo largo de la línea muscular que le fascinaba y, en un mismo movimiento, continuó por la base de su miembro hasta la punta y se lo metió en la boca. Clark intentó ahogar un gemido de placer. Este gesto lo había vuelto loco, no lo esperaba. El ataque le había cogido desprevenido. Tenía la cabeza inclinada hacia atrás y las venas se le marcaban en el cuello debido a la intensidad de lo que sentía. Chloe no se había conformado con esa primera impresión y ahora le daba placer sin escatimar: bajaba y subía, succionando, moviendo la lengua en círculos, y lo que no le cabía en la boca lo cubría con la mano. Era muy esforzada, estaba volcada a darle todo el placer posible, todo el que no había podido darle durante años de amarlo en secreto. Clark se sentía jadear, intentaba seguir respirando, sentía que si seguía así iba a sacarle el alma del cuerpo. La miró un momento y le pareció lo más erótico que había visto en su vida. Sufría de gusto, casi se le escapaban las lágrimas con aquél ritmo insoportable que Chloe le estaba imponiendo. Sus ojos azul verdoso se teñían con leves destellos rojizos.
Cuando Clark sintió que el calor se le subía a los ojos bajó la mano y con cuidado tomó a Chloe por la barbilla y la separó de su cuerpo. Intentó recordar la sensación de estar metido en el lago por la noche. Se centró y consiguió apaciguar las llamas que se asomaban a su mirada. Chloe ya había subido a su altura y demandaba su boca y sus caricias. Ella estaba completamente vestida, mientras que Clark yacía desnudo desde hacía un buen rato
- Arráncame la ropa – le susurró ella con una sonrisa maliciosa
- Chloee, pero que diceees…
- Que me la arranques, como en las películas. Venga, si alguien puede hacerlo, ese eres tú… - Chloe se estaba divirtiendo con ver su cara de escándalo
- Esto no responde a la política de sexo controlado que habíamos decidido
- Por favor, Clark… Se bueno, ¿sí? - le miró y le suplicó de forma juguetona y seductora
Qué traviesa era Chloe, pensaba Clark, le dabas un mínimo de confianza y ya le salía la doble personalidad. La miró de arriba abajo un momento y se puso las manos bajo la nuca, mirando al techo, tomando una actitud de superioridad
- ¿Y si no quiero?
- No seas así, con lo bien que yo me porto contigoooh….
Había sido como un vendaval que la había dejado sin aliento. Se encontraba desnuda, la camisa abierta, con los botones arrancados, el sujetador roto por el centro, las perneras de sus pantalones estaban rajadas y su ropa interior dentro del puño de Clark, que la exhibía como trofeo desde su posición, por encima de su cuerpo. Tenía la mirada clavada en los ojos verdes de Chloe. La había impresionado profundamente, no conseguía reaccionar. Clark aprovechó para separarle las piernas con delicadeza, le rodeó la cintura con el brazo y cogió la postura para penetrarla, mientras la besaba interminablemente.
Se colocó la protección y muy despacio empezó a ganarle terreno, con movimientos cortos y lentos, sin presionarla demasiado. Iría por partes, forzando lo menos posible. Chloe había perdido parte de su confianza. La situación había hecho presa en ella de nuevo: sus emociones le palpitaban en las sienes y se sentía apasionada, poseída por un arrebato de amor.
- Te quiero, Clark. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida – la voz le temblaba – Dámelo todo, no te guardes nada…
Él se animó y le entró un poco más. Chloe gimió levemente.
- ¿Te duele?, ¿te hago daño?
Ella movió la cabeza en señal de negación.
- No… Es que hace mucho que no… Y tú eres tan… Eres tan…
Necesitaba acostumbrar el cuerpo de Chloe a la medida del suyo. Hundió su mano entre las piernas de ella y empezó a estimularla con delicadeza, mientras que su boca se afanaba en acariciarle la oreja y susurrarle que nunca había creído que podría sentir con tanta intensidad, que ella le había rescatado de la apatía y el dolor, que la deseaba por encima de todas las mujeres de la Tierra, que ella era la única que había podido unificar sus naturalezas humana y kryptoniana. Sutilmente iba hundiéndose cada vez más en el interior de ella, la estaba volviendo loca con aquellas palabras dulces, y él mismo caía poco a poco del lado de la inconsciencia. De un último movimiento consiguió metérsela entera y se le escapó un sollozo de placer mientras refugiaba el rostro en el cuello de ella
- Chloe, me encanta… Esto es increíble…
Ella se sentía colmada por dentro. Intentaba recuperar el aliento cuando él empezó a construir un ritmo lento pero constante y seguro, de largos movimientos que llegaban hasta el fondo de sus entrañas. Chloe quería gritar de placer, pero se mordió los labios para no asustarle. El la incorporó sin esfuerzo, hincó las rodillas y se la montó encima. Manejaba su cuerpo como si no pesara más que el papel. Cada vez aumentaba más el ritmo, en frecuencia e intensidad, se sentía liberado y a la vez cautivo por el instinto. Pero su atención seguía fija en Chloe, cuyo cuerpo flexible y atlético, exuberante y femenino, mantenía arqueado como un junco. Ella se quejaba deliciosamente
- Ay, Clark, qué locura. Qué bien lo haces…
Sintió de nuevo el exceso de calor en los ojos, las ganas de dejarse llevar hasta el final, sin pensar en nada. Disminuyó un poco la frecuencia mientras acercaba a Chloe a su cuerpo y la susurraba:
- A partir de aquí necesito que seas tú la que marque el ritmo. Yo ya no puedo controlarme más…
Ella se sujetó a su cuello y a su espalda. Con cuidado le recostó en la cama mientras se quedaba montada encima de él. Reanudó el ritmo y deslizó la mano entre las piernas, buscando el orgasmo. Clark estaba ya medio desmayado de tanta excitación. Necesitaba llegar de una vez. Ella fue subiendo rápidamente a causa de todo el placer que llevaba acumulado. De repente su cuerpo se tensó y ella se quejó con gritos dulces, que se le clavaron a Clark en el pecho, provocando que su cuerpo se desbordara inmediatamente dentro de ella. Con las manos la sujetaba de las caderas y la mantenía anclada, hasta que se calmó poco a poco y la atrajo hacia sí en un abrazo que quería que no se acabara nunca
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