“You cut me down to size,
And opened up my eyes,
And made me realize,
What I could not see(…)
You belong with me,
Not swallowed in the sea,
You belong with me,
Let's get swallowed in the sea”
Hacía ya un par de meses que habían vuelto de la casa rural y desde entonces no se habían separado. Los padres de Clark no podían creer que en tan solo cinco días su perspectiva hubiera cambiado tanto. Parecía que había hecho borrón y cuenta nueva y que por fin había decidido seguir adelante. El apoyo de Chloe era, a todas luces, inestimable y Clark no se quería separar de ella. Ya no tenía ningún problema en salir por Smallville y hacer su vida normal. Allá Lana y Lex con sus historias.
Era el día de la Farm Market Parade, la cabalgata más importante de Smallville. La calle se llenaba de carrozas y se decoraban todas las farolas y las calles. La gente se apiñaba en ambas aceras con toda la familia para ver el desfile. Las bandas locales y otras venidas de lugares vecinos competían por la atención de los transeúntes y los granjeros sacaban a la calle parte de su producción para exhibirla en las enormes construcciones de cartón piedra, como parte de la diversión. Clark había insistido en ayudar a sus padres con el tema, pero Jonathan le dijo que se fuera a divertir, que estaba todo ya previsto desde hacía semanas. Martha había ultimado una carroza bastante resultona.
Clark y Chloe habían quedado en la joyería, por ser uno de los lugares mejor situados para verlo todo. Las calles ya estarían llenas, pero no les importaba porque la podían ver bien igual por detrás de los niños y sus padres.
- Mira, te subo sobre los hombros. Ya sabes que no me canso – A Chloe le pareció bien.
Clark decidió que pasaría primero por la floristería y le llevaría tulipanes. Las flores favoritas de Chloe.
Cuando llegó a la joyería, abriéndose paso entre la multitud hasta la misma puerta, todavía no había llegado Chloe. La tienda era pequeña y la única persona que había era una mujer con un elegante abrigo negro. Tenía varios collares y anillos sobre la vitrina, con aspecto de ser muy caros. La melena le caía larga por detrás de la espalda. Se dio la vuelta y Clark se quedó sin aliento. Lana.
Él bajó la vista e hizo ademán de irse pero ella reaccionó rápidamente y le cogió la mano.
- Clark, espera… Espera por favor
- Lana, no quiero verte
- Dame la oportunidad de disculparme… He sido una estúpida, ya sé que no tengo perdón ninguno. No tenía derecho a dejarte así… No quiero que quedemos tan mal
- No podemos quedar de otra manera Lana
- Yo… Lo de Lex no funcionó desde el principio. Yo necesitaba la necesidad de escapar… De encontrar una salida a nuestra situación, que estaba estancada, que no conseguía avanzar. Y entonces se cruzó él. Pero nunca le he querido. Estoy devolviendo todas las cosas que me ha regalado. No quiero tenerlas
- No tienes por qué darme explicaciones. Eres muy libre de hacer lo que quieras
A Lana le saltaban las lágrimas a los ojos y se acercó a él con desesperación. Le puso las manos sobre los hombros.
- Clark, yo te quiero a ti, de verdad. Dejarte ha sido el mayor error de mi vida. Estaba tan obsesionada por las cosas que no funcionaban que no podía ver lo maravilloso que era todo el resto.
- Lana, quítame las manos de encima. Es demasiado tarde para...
En ese momento se abrió la puerta y Chloe entró sólo para ver una escena que la dejó helada. Lana con los brazos prácticamente echados al cuello de Clark. Se dio la vuelta y echó a correr entre la multitud que estaba desperdigada a lo largo de la acera.
- No tengo tiempo para esto
Clark se desembarazó de Lana y salió detrás de Chloe. La vio a pocos metros, había encontrado un hueco en el desfile y se había colado entre dos músicos para llegar hasta la otra acera. Andaba a grandes zancadas en dirección contraria a la cabalgata, pegada al margen de la acera, arrancándose las lágrimas mientras andaba. Clark intentó pasar pero venía la parte de las carrozas. Era imposible cruzar, si no era por encima de las construcciones o utilizando la supervelocidad, pero ¿cómo iba a utilizar sus poderes delante de tanta gente? Intentó seguir paralelo a Chloe, desde el otro lado de la calle. De vez en cuando se veía algún hueco.
- ¡Chloe! ¡Espera, Chloe!
Ella se sentía tremendamente dolida. Había pasado lo mismo de siempre, su eterna historia. En el corazón de Clark sólo cabía Lana y todo lo demás era secundario. Aquellos días con él habían sido una estúpida ilusión. Al volver a ver a Lana todo había vuelto a ser como antes, sólo que esta vez era más dolorosa que nunca porque por fin pensaba que habían estado unidos de verdad, que era especial para él, que era capaz de completarle de alguna manera. Se sentía furiosa y con el corazón hecho pedazos.
Clark de repente vio entre dos carrozas un lugar por donde pasar. La cabalgata hizo un alto. Veía a Chloe al otro lado de la calle. La llamó y ella se paró por fin. Él se apresuró a cruzar pero un guardia le detuvo
- Lo siento pero no se puede cruzar en medio del desfile
- Necesito pasar. Es muy urgente
- Lo siento pero no
Chloe le miraba desde el otro lado y dudaba entre seguir corriendo o escucharle. Veía que él gritaba, pero no podía oírle debido al alboroto de las bandas, la música y la gente.
- ¡Chloe!, ¡No te vayas!¡Eres tú quién me importa!
- ¡No te oigo!¡Lo siento!
Clark sí la oía a ella
- ¡Digo que sólo me importas tú!¡Que tú eres quien le da sentido a todo!¡A todo en mi vida!
Ella movía la cabeza en gesto de negación
- ¡No puedo oírte!
La cabalgata se reanudó. La próxima carroza era la de Jonathan. Clark había visto como su padre había rematado la estructura sobre la camioneta. Se podía acceder al interior separando una especie de cortina de lona. La abrió y la cerró a sus espaldas, luego abrió la puerta trasera de los asientos.
- Hola papá
Jonathan no se lo podía creer.
- Hasta luego
Salió por el otro lado y se encontró a Chloe de bruces. Se colocó frente a ella y la besó tan intensamente que casi la tira de espaldas.
- Te decía que te quiero a ti, que sólo quiero estar contigo
- ¿Y Lana?
- No hay ninguna Lana. Mira, te traía tulipanes
En el ramo sólo quedaban dos tulipanes
- Te prometo que había más de dos
Ella sonrió y por fin cedió a la tensión, mientras él la abrazaba contra su pecho. A su alrededor, el desfile seguía su curso. Y así, abrazados, fueron a ver el desfile por muchos años
FIN

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