Desde el balcón principal de las instalaciones, una balaustrada amplia, Clark recorría la Vía Láctea con la mirada mientras escuchaba la voz grave y susurrante del detective
- Kal-el, hermano mío. Sé que la impaciencia no es uno de tus defectos
- Ya la has oído Jonn. Me considera un paleto cerrado que cree que su pueblo es el centro del universo... Tiene la agresividad de los perros de Diana, la diosa cazadora. ¡No entiendo por qué tiene que ser tan... Insoportable! Si sigue así, ningún hombre se le acercará nunca
El detective sonreía en silencio
- Qué buena noche hace – prosiguió Clark, aún de mal humor, intentando forzar un cambio de tema
- No hace falta tener mis poderes telepáticos para saber lo que en realidad le pasa a la amazona contigo
- Pues ya me lo podrías explicar..
- No se preocupa el león o el ciervo o el gallo de aquellos otros animales que le son menores, débiles o enfermos sino tan solo de los rivales que están a su altura. Diana te ve como a un igual, como una amenaza. Conmigo tiene confianza, claro, yo no le supongo ningún reto. Sabe que es mucho más poderosa que yo. No merezco la consideración de oponente pero tú... Tú eres un peligro para su independencia, eres quizás el único que podría vencerla y eso la pone en guardia. En el fondo te respeta más que a ninguno de nosotros
- Cualquiera lo diría...
- No debes preocuparte. Estoy seguro de que las cosas se irán poniendo en su sitio. Siempre lo hacen...
- Eso espero...
- ¿Cuál es la agenda para esta semana?- dijo el marciano intentando cambiar de tema
- Mañana es la rueda de prensa... Este sábado deberíamos darnos un descanso. Y el sábado siguiente dan esa fiesta para celebrar el aniversario de la UNICEF...
- Mmmm...
- Tenía que escoger alguno de los eventos y sé que Diana colabora con esta organización desde hace tiempo. Creo que estará bien – miró a su interlocutor, que parecía preocupado. Clark sabía que al detective no le gustaban los actos públicos, su extraño aspecto de piel verdosa y ojos negros provocaba el rechazo a mucha gente y tenía que hacer el esfuerzo extra de tomar una forma más convencional – No te preocupes Jonn, no tienes por qué venir. De hecho sólo enviaremos oficialmente a Diana y Arthur. Bruce quiere ir con Talía, como Bruce Wayne, así no tiene que estar llevando la máscara. Y Bart me ha dicho literalmente que “pasa de fiestas carcas”...
- ¿Y tú?
- Yo iré con la parte de prensa, prefiero evitar el protagonismo. Arthur y Diana van bien, ninguno de los dos pone en peligro una identidad secreta, además, viven de la diplomacia. Harán un buen papel.
El detective movió la cabeza con desánimo:
- Estas fiestas son como una repetitiva sección del tiempo donde nunca pasa nada. Allí en Marte sí que hacíamos grandes fiestas. Salía todo el pueblo al atardecer para hacer estallar los globos de cristal, a muchos metros de altura: el líquido plateado se iba depositando sobre la tierra, lentamente, y los rayos del sol lo atravesaban y hacían prismas en las gotas de aquella lluvia mágica. Las mujeres salían preciosas, vestidas de granate y blanco, con sus coronas y sus pañuelos sobre la cabeza verde oscuro. A los niños les brillaban los ojos negros mientras jugaban a recoger el líquido, que se evaporaba en cuanto llegaba a rozar sus manos, sus ropas o el suelo. Recuerdo que era hermoso escuchar los coros, cuya música nos llegaba desde el templo del pueblo, que era como una inmensa caracola y hacía que todos los sonidos tuvieran eco en el valle. Aquellos si que eran días de felicidad...
- Jonn, hermano mío – le sonrió Clark con tristeza – es bonito que pudieras vivirlo y que puedas ahora recordarlo – esperaba que al detective no le consumiera la melancolía, porque de todos ellos era el más solitario y el que parecía tener una cura más difícil.
Cuando volvió adentro empezó a recorrer el pasillo de vuelta a su habitación. Escuchaba con su potente oído las risas de Bruce, que charlaba animadamente con Diana:
- Entonces me tuve que presentar en la recepción del presidente vestido tan solo con aquella camisa de safari, llena de tierra, ¡pensaba que me iban a echar de allí confundiéndome un maleante!
Diana reía a carcajadas escuchando las historias de Bruce
- Bueno, yo he llegado a presentarme en vaqueros a una cena de gala pero la verdad es que lo tuyo con lo del safari supera todo lo superable
Clark se fue a dormir, al fin y al cabo él no iba a recepciones ni cenas de gala ni fiestas VIP, a menos que fuera imperativo, y realmente no les veía mucho interés.
A la mañana siguiente se encontró a Diana uniformada de pies a cabeza, tomando el desayuno en la cafetería mientras repasaba sus notas.
Cogió una taza de café y se sentó junto a ella sin decir nada. Ella no le prestaba atención a propósito, aunque él la miraba, en espera de algún gesto de saludo. Finalmente ella se dio por vencida y se dirigió a él sin levantar la cabeza de su montón de hojas
- Buenos días
- Hola ¿Qué tal anoche?
- Bueno, nos fuimos a dormir hará unas tres horas. Supongo que Bruce todavía no está muy disponible que digamos...
- ¿Y tú?
- No necesito dormir mucho, no me hace falta
- ¿Hay algo que te haga falta?
Aquí ella levantó la cabeza:
- Sí. Muchas cosas. Sentir que lo que hago tiene sentido, sentir que estoy cumpliendo con mi deber, sentirme libre...
- Siento que no te sientas así entre nosotros – Clark se levantó del asiento para marcharse. Diana tuvo por un momento la sensación de que quizás debía haber sido menos cortante. En el marco de la puerta él se paró:
– Nos han pedido que mandemos representación a algún evento y he pensado en la fiesta de la UNICEF... Pensé que te gustaría ir...
Ella estuvo tentada de agradecérselo pero sólo asintió con la cabeza antes de que él siguiera su camino
Durante la tarde, la rueda de prensa siguió sin incidentes. Varios de los miembros de la JLA recomendaron hablar tan sólo de Justice League, manteniendo en suspenso la última sigla, y Diana estuvo de acuerdo.
El resto de la semana siguió su curso hasta que llegó el viernes por la noche. El pulso de Wonder Woman y Supermán por el reparto de poder dentro de la Liga proseguía: la primera revelándose como la mano más firme, con mayor inflexibilidad en el mando, el segundo avanzando puestos en sensatez y equilibrio a la hora de actuar. Estaba claro que tenían una forma muy distinta de entender lo que era el liderazgo.
Era ya viernes y las instalaciones de la Sala de la Justicia estaban desiertas. Bart y Arthur andaban en la fiesta de alguna playa, quién sabe si en California o dónde, habían pasado toda la tarde haciendo surf y tirándole los tejos a las socorristas. Por su parte, Bruce no había revelado dónde iba, seguramente estaría con Talía o con alguna otra mujer espectacular en un restaurante caro o en el reservado de un local VIP. Linterna Verde y el Detective marciano estaban en un importante observatorio espacial, disfrutando de la noche de las Perseidas, la noche con más estrellas fugaces de todo el verano. Clark caminaba solo, vestido de paisano, por los pasillos en penumbra de la Sala de la Justicia, el único paradero que desconocía era el de Wonder Woman. Pensó en que quizás debería llamar a algunos compañeros del Planet y darse una vuelta por la vieja Metrópolis. Quizás debería llamar a Chloe, seguro que tenía algún plan. No era bueno pasar tanto tiempo encerrado sin distraerse.
Cuando llegaba a su habitación escuchó unos sonidos que venían de las salas de entrenamiento. Wonder Woman estaba allí, entrenando al máximo de potencia, un viernes por la noche. Clark la miraba a través del pequeño cristal de la puerta. También ella debería salir un rato, desconectar... ¿Qué hacía allí aquella mujer a esas horas? ¿No tendría con quién salir? ¿No tendría ni un solo amigo, tan sola estaba? Era una mujer joven, guapa, exótica a su manera... ¿Y lo único que tenía que hacer un viernes por la noche era dejarse la piel entrenando? Pensó en que podría sacarla a dar una vuelta. Conocía un japonés en Metrópolis que no estaba nada mal. Pero qué estaba diciendo, seguramente si la invitaba a cenar ella lo tomaría como un gesto machista, pensaría que la estaba intentando seducir o algo, no lo tomaría como detalle amistoso sino que, conociéndola, montaría en cólera. Desechó la idea de invitarla a ningún sitio pero no la de intentar convencerla de que lo dejara. Se le notaba que estaba agotada, su rendimiento había caído y los robots con que entrenaba estaban empezando a hacerle daño.
Ella estaba tan centrada que no advirtió cómo él cruzaba la sala y se acercaba hasta ella. Al darse la vuelta Diana, su lazo fue a enroscarse como un látigo en el brazo del superhéroe. El ruido de los láseres y los golpes de los robots era ensordecedor y Clark tuvo que hablar a gritos:
- ¡Diana, ¿es esto necesario?!
- ¿Qué dices?
- ¡¿Que si es esto necesario?!
- ¡No te oigo!
Clark utilizó su visión láser para anular el programa de entrenamiento en el panel de control
- Nos hemos dado la tarde libre, ¿no deberías estar por ahí haciendo lo que te apetezca?
- Me apetece estar aquí y que no me molesten
- Estás cansada. Esto es demasiado. Voy a apagarlo – hizo ademán de desactivar el robot principal, en el centro de la sala pero Diana le cogió del brazo
- Ni se te ocurra
- Está decidido. Se acabó por hoy
Diana cogió a Clark por el brazo y lo lanzó por los aires. Él se levantó en fracciones de segundo y utilizó su velocidad para llegar hasta ella e inmovilizarla, sujetándole los brazos a la espalda.
- ¡He dicho que ya está bien!
La sacó a empujones de la sala de entrenamiento y cerró la puerta tras de sí. Seguía sujetándola. En otra ocasión ella probablemente hubiera conseguido soltarse pero se encontraba realmente agotada por el esfuerzo.
- Ahora quiero que cojas y que llames a alguien y te vayas por ahí a bailar, o a beber o al cine o que te vayas a leer un libro, lo que sea que hagáis en tu pueblo para divertiros y descansar.
- Pues mira, allí teníamos los juegos de los dioses, deportes, competición. Algo parecido es lo que estaba haciendo antes de que me interrumpieras, ¡¿puedes soltarme ya los brazos?!
- Diana, estabas cerca de lesionarte, – le dijo al liberarla - se estaba volviendo peligroso. ¿Por qué te machacas así?
- Tú preferirías seguramente que me quitara de en medio y así podrías controlar la Liga tu solo, ¿no?
- ¡Vaya estupidez! No tienes remedio. No tienes la más mínima idea de lo que es el bien común, ¿verdad? Para ti todo es competencia y lucha y... Es que esto es casi como en los Inmortales ¿no? ¿Sólo puede quedar uno, o qué?
- No sé de qué me estás hablando, pero mira, lo cierto es que no sé me ocurre nada más que hacer. En Temiscira tendría a mis hermanas, tendría muchas ideas. Pero aquí... Todo parece muy aburrido, muy vacío de sentido...
- No tiene por qué tener sentido todo. Sólo tienes que hacer lo que te apetezca. Me has dicho antes algo de unos juegos, deportes... ¿qué más?
- Pues no sé, carreras de cuádrigas, espectáculos del fuego, no sé...
- ¿Montar a caballo?
Diana se sonrió ampliamente. Clark supo que había dado en el clavo.