15. Nunca ha habido un poema tan hermoso como un árbol
La libertad tiene esencia, como la cabeza de un recién nacido...
El amor deja sin sentido al espacio y al tiempo... Que desaparecerá *

 

Clark seguía estrechando a la niña en sus brazos. Había dejado de llorar. A la luz de la luna le destacaban los enormes ojos azules. El brillo característico del espacio exterior. La sonrisa dulce y tranquila. Lex se había levantado, recuperándose del golpe, y le observaba a lo lejos.

- Clark...

Era una irresponsabilidad devolvérsela a Lex Luthor. No lo haría. Se la llevaría a casa. Se lo explicaría a Lana. Quizás ella también la querría. Y si no, no le importaba, era tan preciosa... Se imaginó a sí mismo abrazándola interminablemente a través de las noches, viéndose a sí mismo en ella, al fin una igual, una criatura ligada por un amor y un vínculo mayor que cualquier otro, ligada por los lazos de la sangre. Sintió un arranque posesivo y protector. No la separarían de él

- ...Te lo ruego

- Necesito pensar

Se alejó con el bebé en brazos, dejando a Lex sumido en la más absoluta impotencia.

Al llegar a casa era ya por la mañana. Lana estaba abajo desayunando para irse al Museo. Clark entró por la ventana. Dejó a la niña envuelta a la capa mientras se cambiaba el traje por vaqueros y camisa. La puso en sus rodillas y llamó al Planet. No solía hacerlo, pero pediría el día libre. Estaba cansado y tenía mucho que reflexionar.

Bajó por la escalera con el bebé en brazos. Lana estaba junto a la ventana, sirviéndose café. Estaba muy guapa con la luz del sol de la mañana. El pelo recién lavado y arreglado con secador, el maquillaje suave de diario, la camisa blanca y las zapatillas de andar por casa.

- Lana...

- Al fin has vuelto – Se dio la vuelta distraídamente hasta que vio al bebé en los brazos de Clark. Se quedó de piedra. Él se acercó hasta ella sin decir nada. Ella al principio estaba muy seria y tensa pero cuando vio el rostro del bebé se le enterneció la mirada y se le tiñó de una mezcla de tristeza y cariño.

- Es... Es tuya, ¿verdad? – le acarició a Clark los mechones de pelo sobre la frente. El asintió.

- Esto es lo que Luthor quería de ti. ¿Cómo es que él lo consiguió y nosotros no podemos...?

- No lo sé... La madre no era una mujer normal

- ¿La conocías?

Él asintió con gravedad en el rostro y en la mirada. Lana supo captar el gesto y tragó saliva antes de formular la siguiente pregunta, con un hilo de voz

- Y... ¿Cómo fue?, ¿te acostaste con ella?

- Lana... No sé cómo explicarte esto

- Tendrías que haberlo explicado hace mucho

- Es que no sabía...

- Tengo que irme a trabajar

Salió de la cocina, cogió su abrigo y se marchó.

Clark se quedó a solas con el bebé. Es verdad que Lex les había hecho sufrir, que había contribuido a separarlos, pero todos aquellos malos momentos parecían lejanos cuando se asomaba a los ojos de su hija. La historia tenía un final feliz: Lena Luthor.

Lena miraba un poco desconcertada a su alrededor, incómoda. Clark pensó que necesitaba conseguir cosas de bebé y pronto. Tampoco podía dejarla sola. La envolvió en una manta y se acercó a ver a la vecina, que había tenido tres niños. Seguro que podía echarle una mano.

Cuando la vecina, una señora cubana, cariñosa y amante de los niños le abrió, le entró un acceso de emoción:

- Claaark... ¡Pero qué cosita tan linda, qué criatura tan preciosa me traes, muchacho, que bebé tan hermoso...!, ¿no será tuyo?

Clark se sonreía

- Me lo han prestado. Necesito una ayudita

- Pasa, pasa. No te quedes ahí.

A la hora de estar con la vecina, Clark ya tenía un conocimiento más o menos básico y estaba aprovisionado con un buen montón de bártulos para bebés.

- Si necesitas cualquier otra cosa, ya sabes que estoy a tu disposición. Pero qué linda es esa niña, chico, y cómo sonríe...

- Gracias, señora Pérez. Si me hace falta algo ya le avisaré

Pasó el día mirando a Lena. Dándole besos. Abrazándola. Preguntándose hasta qué punto se parecería a él, sin tendría poderes o no. Quizás llegaría el día incluso en que podría hablarle de Krypton y de todas aquellas cosas que no podía compartir con nadie más.

- Te tengo que presentar a tus abuelos. Seguro que van a adorarte

Llegó la noche y con ella la visita inevitable de Lex Luthor.

- Clark, tienes que devolverme a Lena.

- No estoy seguro de si puedes ser el mejor guía para ella

- Legalmente soy su padre. Además, tú no podrías quedártela. Tienes demasiados enemigos. Yo tengo más recursos y puedo protegerla.

- La última vez tus medidas de seguridad fueron todo un éxito.

Clark le daba la espalda mientras sostenía al bebé. Estaba tranquila. Tenía una cicatriz en el pecho. Seguramente una secuela de la operación antes de su nacimiento.

Se volvió para hablar a Lex y la niña se revolvió en sus brazos. De pronto parecía muy incómoda, lanzaba los bracitos hacia Lex y protestaba. Parecía no querer estar con nadie más. Empezó a lloriquear y a moverse insistentemente. Lex miraba a Clark en silencio. Finalmente él se la tendió y Lena pareció calmarse otra vez.

- Escucha, ella es toda mi vida. Sólo quiero que sea feliz - Lex intentó explicarse

Clark se mantenía silencioso y pensativo

- No quiero que entremos en una guerra interminable por ella. Yo no renunciaré. La quiero demasiado. – dijo Lex – Si intentas quedártela jamás tendrás paz.

- Tampoco la tendré si te la entrego. ¿Cómo sabré que no la llevarás por el camino del mal, que no la convertirás en una mujer sin escrúpulos, a tu imagen y semejanza?, ¿cómo podré vivir tranquilo?

- Sabes que nunca habría venido aquí a pedirte ayuda de rodillas si no la quisiera más que a mi orgullo y más que a todo el poder del mundo.

- Te estaré vigilando, Lex. No permitiré que cargues su vida con tus errores.

Lex salió por la puerta y Clark fue incapaz de detenerle. Había vuelto a quedarse solo.

 

 

* Miracle drug, U2, How to dismantle an atomic bomb

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